Sintaxis: análisis de oraciones paso a paso 

Aprender sintaxis consiste en comprender cómo se relacionan las palabras dentro de una oración y qué función desempeña cada una de ellas. Puede parecer complicado al principio, especialmente cuando aparecen muchos complementos o varios verbos, pero el análisis sintáctico se vuelve mucho más sencillo cuando seguimos siempre un orden.

En esta guía aprenderás cómo analizar oraciones paso a paso, desde la identificación de los sintagmas, el sujeto y el predicado hasta los diferentes complementos del verbo. Después avanzaremos hacia la oración compuesta, las coordinadas y los distintos tipos de oraciones subordinadas.

Además de las explicaciones encontrarás ejemplos, ejercicios de sintaxis y oraciones para analizar, con especial atención a los contenidos que se trabajan en ESO y Bachillerato y a los principales cambios introducidos por la Nueva Gramática.

La idea es sencilla: no aprender el análisis de memoria, sino entender qué estamos buscando y disponer de pruebas que nos permitan comprobar cada función sintáctica.

¿Qué es la sintaxis?

La sintaxis es la parte de la gramática que estudia cómo se combinan las palabras y los grupos de palabras para construir unidades mayores, especialmente las oraciones.

Cuando realizamos un análisis sintáctico, no nos interesa únicamente saber qué clase de palabra tenemos delante. Necesitamos descubrir también qué relación mantiene con las demás y qué función desempeña.

Por ejemplo:

Mi hermano compró un libro.

Podemos reconocer hermano, compró y libro como sustantivo, verbo y sustantivo. Eso pertenece al análisis morfológico. En sintaxis damos un paso más:

Mi hermano → sintagma nominal / sujeto.
compró un libro → sintagma verbal / predicado verbal.
un libro → sintagma nominal / complemento directo.

Por tanto, morfología y sintaxis están relacionadas, pero no son lo mismo. La morfología nos ayuda a identificar qué son las palabras; la sintaxis estudia cómo se organizan y qué función realizan dentro de una estructura.

¿Para qué sirve aprender sintaxis?

Analizar oraciones no debería convertirse en un simple ejercicio de colocar siglas debajo de las palabras. Comprender la sintaxis nos permite conocer mejor cómo funciona nuestra lengua y entender por qué construimos las oraciones de una determinada manera.

Además, aprender sintaxis ayuda a comprender textos, escribir con mayor precisión y detectar errores en nuestras propias oraciones. Y, por supuesto, forma parte del aprendizaje de Lengua Castellana y Literatura durante la ESO y el Bachillerato.

A lo largo de esta guía iremos avanzando progresivamente. Empezaremos por los sintagmas, aprenderemos después a reconocer el sujeto y el predicado, estudiaremos los complementos y terminaremos enfrentándonos a las oraciones compuestas y subordinadas.

Pero antes conviene aprender algo fundamental: qué pasos debemos seguir cada vez que tenemos una oración delante.

Cómo analizar una oración paso a paso

Cuando tenemos delante una oración para realizar un análisis sintáctico, lo mejor es evitar empezar a colocar funciones sin ningún orden. La sintaxis resulta mucho más sencilla cuando seguimos siempre el mismo procedimiento.

Un buen análisis debe avanzar de lo general a lo particular: primero localizamos el verbo, después buscamos el sujeto y delimitamos el predicado y, solo entonces, empezamos a identificar los distintos sintagmas y complementos.

1. Localiza el verbo

El verbo es el punto de partida del análisis sintáctico. Debemos localizar primero el núcleo verbal porque alrededor de él se organiza buena parte de la oración.

La profesora explicó la lección.

El verbo es explicó.

Si aparece más de un verbo, debemos comprobar si estamos ante una oración compuesta o si alguno forma parte de una perífrasis verbal.

Por ejemplo:

María quiere comprar un libro.

Antes de decidir cuántas oraciones hay, tendremos que comprobar la relación existente entre quiere y comprar.

2. Busca el sujeto

Una vez localizado el verbo, buscamos el sintagma nominal que funciona como sujeto.

No es recomendable preguntar simplemente «¿quién realiza la acción?», porque este procedimiento puede provocar errores. La prueba más segura es comprobar la concordancia en número y persona entre el sujeto y el verbo.

Me gusta esa película.

Si cambiamos el sintagma nominal a plural:

Me gustan esas películas.

Como el verbo también debe cambiar, sabemos que esas películas es el sujeto.

Esta prueba de concordancia es especialmente útil cuando el sujeto aparece después del verbo.

3. Comprueba si el sujeto está escrito

El sujeto puede aparecer expresado en la oración:

Juan estudia todos los días.

Juan → sujeto expreso.

Pero también puede no aparecer:

Estudia todos los días.

En este caso podemos recuperar un pronombre que concuerda con el verbo: él o ella. Hablamos entonces de sujeto tácito.

También existen oraciones que no tienen sujeto, como:

Hay demasiada gente.

En este caso estamos ante una oración impersonal.

4. Delimita el predicado

Una vez localizado el sujeto, identificamos el predicado.

En una oración como:

Mi hermano compró un ordenador nuevo.

tenemos:

Mi hermano → sujeto.
compró un ordenador nuevo → predicado.

Debemos tener en cuenta que algunos elementos pueden funcionar como modificadores oracionales y quedar fuera de la relación estricta entre sujeto y predicado:

Afortunadamente, el examen fue sencillo.

Afortunadamente afecta al conjunto de la oración y no únicamente al verbo.

5. Identifica el tipo de predicado

El siguiente paso es comprobar si tenemos predicado verbal o predicado nominal.

Con los verbos copulativos ser, estar y parecer, normalmente encontraremos un predicado nominal:

Laura está cansada.

está cansada → predicado nominal.

Con los verbos predicativos tendremos generalmente predicado verbal:

Laura terminó el trabajo.

terminó el trabajo → predicado verbal.

También debemos estar atentos a los verbos semicopulativos, que pueden construirse con atributo aunque el predicado continúe siendo verbal.

6. Divide la oración en sintagmas

Ahora podemos identificar los grupos de palabras que forman la oración.

Los principales son:

  • Sintagma nominal.
  • Sintagma verbal.
  • Sintagma adjetival.
  • Sintagma adverbial.
  • Sintagma preposicional.

Por ejemplo:

La profesora explicó la lección con mucha claridad.

Podemos comenzar separando:

La profesora → sintagma nominal.
explicó → núcleo verbal.
la lección → sintagma nominal.
con mucha claridad → sintagma preposicional.

En el siguiente apartado veremos con detalle cómo reconocer cada tipo de sintagma y cuál es su núcleo.

7. Busca los complementos del verbo

Una vez delimitados los sintagmas, debemos determinar qué función realiza cada uno dentro del predicado.

No conviene intentar localizar todos los complementos al mismo tiempo. Es mejor seguir un orden y utilizar las pruebas correspondientes.

Podemos comenzar comprobando si existe:

Complemento directo → Complemento indirecto → Complemento de régimen → Atributo → Complemento predicativo → Complementos circunstanciales.

A estos se pueden añadir otros casos como el complemento locativo argumental, el complemento agente o el complemento de medida argumental.

Cada función necesita sus propias pruebas. Por ejemplo, el complemento directo puede comprobarse normalmente mediante la sustitución por lo, la, los o las, mientras que el complemento indirecto suele admitir le o les.

8. Comprueba el análisis

El último paso es revisar si todas las partes de la oración tienen sentido dentro del análisis realizado.

No basta con que una etiqueta «parezca» correcta. Conviene preguntarse:

¿El sujeto concuerda con el verbo?
¿El complemento directo admite la sustitución correspondiente?
¿Ese complemento es exigido por el verbo o simplemente aporta información adicional?
¿El adjetivo se refiere al verbo o predica también algo del sujeto o del complemento directo?
¿Podría tratarse de una oración impersonal?

Las pruebas sintácticas sirven precisamente para reducir las dudas.

Un método para recordar

Podemos resumir todo el procedimiento de esta manera:

Verbo → Sujeto → Predicado → Sintagmas → Complementos → Comprobación

Si la oración tiene varios verbos, añadiremos antes otro paso: determinar cuántas oraciones existen y qué relación mantienen entre ellas. En la guía que has aportado, el procedimiento para la oración compuesta parte precisamente de localizar verbos y nexos, delimitar las distintas oraciones y analizar después sus relaciones y su estructura interna.

Lo importante es no intentar resolver toda la oración de una sola vez. La sintaxis se vuelve mucho más sencilla cuando cada decisión se toma en el orden adecuado y se comprueba antes de pasar a la siguiente.

Tipos de sintagmas

Antes de comenzar a buscar el sujeto, el complemento directo o el atributo, necesitamos saber reconocer los sintagmas que forman una oración. Un sintagma es una palabra o un grupo de palabras organizado alrededor de un núcleo.

El tipo de sintagma depende precisamente de cuál sea ese núcleo. Si el núcleo es un sustantivo tendremos normalmente un sintagma nominal; si es un verbo, un sintagma verbal; si es un adjetivo, un sintagma adjetival, etc.

Estos son los principales tipos de sintagmas que utilizaremos en el análisis sintáctico:

Sintagma nominal (SN)

El sintagma nominal tiene como núcleo un sustantivo, un pronombre, una palabra sustantivada o incluso una oración subordinada sustantiva.

Por ejemplo:

Mi hermano Juan

  • Mi → modificador.
  • hermano → núcleo.
  • Juan → aposición especificativa.

Todo el conjunto forma un sintagma nominal (SN).

El sintagma nominal puede desempeñar numerosas funciones dentro de la oración: sujeto, complemento directo, atributo, término de una preposición, etc. Por eso es importante no confundir tipo de sintagma y función sintáctica.

En:

Mi hermano compró un libro.

Mi hermano y un libro son dos sintagmas nominales, pero desempeñan funciones diferentes:

Mi hermano → SN / Sujeto
un libro → SN / Complemento directo

La Nueva Gramática habla de determinantes, mientras que el Glosario de términos gramaticales emplea también el concepto de modificador. Para nuestro análisis hablaremos de modificadores en casos como mi, el, una, aquellos, etc. También serán modificadores los adverbios de foco como Solo Juan.

Sintagma verbal (SV)

El sintagma verbal tiene como núcleo un verbo y puede estar acompañado por diferentes complementos.

La alumna terminó el examen rápidamente.

terminó el examen rápidamente → sintagma verbal.

Su núcleo es terminó.

El sintagma verbal desempeña normalmente la función de predicado de la oración, aunque más adelante veremos algunas particularidades.

Sintagma adjetival (SAdj)

El sintagma adjetival tiene como núcleo un adjetivo.

Puede estar formado únicamente por este:

feliz

o incorporar otros elementos:

bastante triste

En este último ejemplo:

bastante → modificador.
triste → núcleo.

El sintagma adjetival también puede contener un complemento del adjetivo:

orgulloso de su hijo

orgulloso es el núcleo y de su hijo complementa al adjetivo.

Los sintagmas adjetivales pueden desempeñar funciones como complemento del nombre, atributo o complemento predicativo.

Sintagma adverbial (SAdv)

El sintagma adverbial tiene como núcleo un adverbio.

Por ejemplo:

muy lejos

muy → modificador.
lejos → núcleo.

También puede contener un complemento del adverbio:

lejos de casa

lejos es el núcleo y de casa funciona como complemento del adverbio.

Sintagma preposicional (SP)

El sintagma preposicional está formado por una preposición y su término:

con facilidad

con → núcleo.
facilidad → SN / término.

Por tanto:

con [facilidad] → SP

El término de la preposición también puede denominarse complemento de la preposición, aunque en esta guía utilizaremos preferentemente término.

Existe cierta discusión gramatical sobre si la preposición debe considerarse núcleo del sintagma. Siguiendo el criterio adoptado en nuestra guía para el análisis en ESO y Bachillerato, consideraremos la preposición como núcleo y evitaremos la denominación tradicional de «enlace».

Sintagma interjectivo (SI)

La Nueva Gramática incluye también el sintagma interjectivo, construido alrededor de una interjección.

Por ejemplo:

¡Ojo con esto!

ojo → núcleo.
con esto → SP / término.

El conjunto forma un sintagma interjectivo (SI).

Tipo de sintagma y función sintáctica no son lo mismo

Esta diferencia es fundamental para aprender sintaxis.

Cuando decimos sintagma nominal, verbal, adjetival, adverbial o preposicional, estamos indicando qué tipo de estructura tenemos.

Cuando hablamos de sujeto, complemento directo, atributo o complemento circunstancial, indicamos qué función realiza esa estructura en la oración.

Por ejemplo:

Marta compró unas rosas.

unas rosas es:

SN → por su estructura.
CD → por su función.

Por eso, en nuestros análisis utilizaremos expresiones como:

SN/S → sintagma nominal / sujeto.
SN/CD → sintagma nominal / complemento directo.
SAdj/AT → sintagma adjetival / atributo.
SP/CR → sintagma preposicional / complemento de régimen.

Dominar esta diferencia entre qué es un grupo de palabras y qué función desempeña nos evitará muchos errores cuando comencemos a analizar oraciones completas.

Sujeto y predicado

Una vez que sabemos reconocer los distintos sintagmas, podemos dar el siguiente paso en el análisis sintáctico de una oración: identificar el sujeto y el predicado.

Tradicionalmente hemos aprendido que una oración se divide en sujeto y predicado. Sin embargo, conviene hacer una pequeña precisión: pueden aparecer elementos que no formen parte de ninguno de los dos, sino que afecten a toda la oración. Son los modificadores oracionales, que veremos más adelante.

Cómo encontrar el sujeto de una oración

El sujeto es el elemento del que se predica algo y mantiene una relación de concordancia con el verbo.

Durante mucho tiempo se ha enseñado a localizarlo preguntando «¿quién?» al verbo. Esta prueba puede funcionar algunas veces, pero también conduce fácilmente a errores.

Observa:

Me gustan esas canciones.

Si preguntamos «¿quiénes me gustan?», el procedimiento resulta poco natural. Es mucho más seguro utilizar la prueba de concordancia.

Cambiamos el número del posible sujeto:

Me gusta esa canción.
Me gustan esas canciones.

Al cambiar esa canción por esas canciones, el verbo necesariamente pasa de gusta a gustan. Por tanto:

esas canciones → SN / Sujeto

Esta es una de las pruebas más fiables para reconocer el sujeto: localizar el sintagma nominal que concuerda en número y persona con el verbo.

Cuidado con los sujetos colocados después del verbo

Uno de los errores más habituales consiste en pensar que el sujeto siempre aparece al principio de la oración. En español puede ocupar diferentes posiciones:

Los meteoritos me fascinan.

Pero también:

Me fascinan los meteoritos.

En ambas oraciones, los meteoritos es el sujeto.

Lo mismo ocurre en:

Me duele mucho la cabeza.

El sujeto no es me. Aplicamos la concordancia:

Me duelen mucho las piernas.

El cambio de la cabeza a las piernas obliga a modificar duele por duelen. Por tanto, la cabeza es el sujeto de la primera oración.

Los pronombres personales átonos como me, te, se, nos, os, lo, la, le... no pueden funcionar como sujeto.

¿Qué es el predicado?

El predicado es el segmento de la oración que aporta la información que atribuimos al sujeto: una acción, un estado, una propiedad o un proceso.

Por ejemplo:

María compra pipas.

María → SN / Sujeto
compra pipas → SV / Predicado

En nuestro análisis, consideraremos predicado todo aquello que no pertenezca al sujeto ni funcione como modificador oracional.

Predicado verbal

Como norma general, tenemos predicado verbal (PV) cuando el núcleo es un verbo predicativo, es decir, un verbo que no funciona como copulativo.

María compra pipas.

María → SN/S
compra pipas → SV/PV

El verbo compra posee significado léxico pleno y constituye el núcleo del predicado.

También puede existir predicado verbal con algunos verbos semicopulativos, aunque estos se construyan con atributo:

María se encuentra enferma.

En este caso, se encuentra equivale aproximadamente a está, pero el predicado continúa siendo verbal y enferma funciona como atributo.

Predicado nominal

Hablamos de predicado nominal (PN) cuando aparece un verbo copulativo: ser, estar o parecer.

María está enferma.

María → SN/S
está enferma → SV/PN
enferma → SAdj/AT

En estos casos, el atributo desempeña un papel fundamental porque expresa la propiedad, estado o caracterización que se atribuye al sujeto.

Más adelante estudiaremos detenidamente el atributo y algunos casos especiales relacionados con los verbos copulativos y semicopulativos.

El modificador oracional

Aquí debemos introducir una precisión importante. No siempre podemos afirmar que «todo lo que no es sujeto pertenece al predicado».

Observa:

Afortunadamente, el perro está bien.

Afortunadamente no complementa únicamente al verbo está, sino que afecta al contenido de toda la oración.

Por eso lo analizamos como modificador oracional (MO).

También encontramos esta función en ejemplos como:

Según el veterinario, el perro está bien.

Y debemos prestar especial atención a los vocativos:

Carlos, el perro está bien.

Vamos a comer, niños.

Carlos y niños no son los sujetos de estas oraciones. Son vocativos y quedan fuera de la estructura sujeto-predicado.

Sujeto + predicado... pero no siempre

Podemos quedarnos, por ahora, con este esquema:

ORACIÓN

→ Sujeto: elemento que concuerda con el verbo.
→ Predicado: información que se atribuye al sujeto.
→ Modificador oracional: elemento que afecta al conjunto de la oración y queda fuera de la relación sujeto-predicado.

Y con una regla especialmente importante para nuestros análisis:

Para encontrar el sujeto, no preguntes «¿quién?». Utiliza la prueba de concordancia con el verbo.

A partir de aquí necesitamos resolver otra dificultad muy frecuente: ¿qué ocurre cuando el sujeto no aparece escrito o cuando la oración directamente no tiene sujeto? Para ello debemos distinguir entre sujeto expreso, sujeto tácito y oraciones impersonales.

Sujeto expreso, tácito y oraciones impersonales

No todas las oraciones presentan el sujeto de la misma manera. En algunas podemos identificarlo directamente porque aparece escrito; en otras debemos recuperarlo a partir de la información que proporciona el verbo; y existen también oraciones que carecen de sujeto.

Por eso debemos distinguir entre sujeto expreso, sujeto tácito y oración impersonal.

Sujeto expreso

Hablamos de sujeto expreso cuando el sujeto aparece de forma explícita en la oración.

Mi hermano pequeño juega al fútbol.

Podemos comprobarlo mediante la concordancia:

Mis hermanos pequeños juegan al fútbol.

Al cambiar el número del sintagma nominal, cambia también el verbo. Por tanto:

Mi hermano pequeño → SN / Sujeto

Dentro del sintagma nominal:

mi → Modificador (M)
hermano → Núcleo (N)
pequeño → Complemento del nombre (CN)

El sujeto expreso no tiene por qué aparecer delante del verbo:

Han llegado los nuevos alumnos.

Si modificamos su número:

Ha llegado el nuevo alumno.

La concordancia demuestra que los nuevos alumnos es el sujeto, aunque aparezca después del verbo.

Sujeto tácito

En otras ocasiones, el sujeto no aparece escrito, pero podemos recuperarlo gracias a la persona y el número del verbo. Hablamos entonces de sujeto tácito.

Llegamos tarde a clase.

El verbo llegamos está en primera persona del plural, por lo que podemos recuperar el pronombre nosotros/nosotras:

(Nosotros) llegamos tarde a clase.

El sujeto es, por tanto:

Sujeto tácito: nosotros/nosotras

Otro ejemplo:

Terminó el examen rápidamente.

El verbo está en tercera persona del singular y el contexto puede permitirnos recuperar un sujeto como él o ella.

Es importante comprender que un sujeto tácito no es lo mismo que una oración sin sujeto. El sujeto existe sintácticamente, aunque no esté expresado mediante palabras.

Oraciones impersonales

Las oraciones impersonales son aquellas que no tienen sujeto. Por tanto, no debemos intentar inventarlo ni confundir algún complemento del verbo con un supuesto sujeto.

Podemos encontrar diferentes tipos.

1. Impersonales con verbos meteorológicos

Los verbos que expresan fenómenos atmosféricos suelen formar oraciones impersonales:

Llueve mucho.
Nevó durante toda la noche.
Amanecerá pronto.

No existe ningún sintagma nominal que funcione como sujeto.

Debemos distinguir estos casos de los usos figurados en los que estos verbos sí pueden presentar sujeto:

Llueven críticas sobre el entrenador.

Aquí críticas concuerda con llueven y funciona como sujeto.

2. Oraciones impersonales con «haber»

El verbo haber, cuando expresa existencia, forma oraciones impersonales:

Hay muchos alumnos en clase.
Había demasiados coches.
Hubo varios problemas durante el viaje.

Este caso provoca uno de los errores más frecuentes en el análisis sintáctico.

En:

Hay muchos alumnos.

muchos alumnos no es el sujeto.

Precisamente por tratarse de una oración impersonal, el verbo permanece en tercera persona del singular. Por eso, en la lengua culta se recomienda:

Había muchas personas.

y no:

Habían muchas personas.

En nuestro análisis, el grupo que acompaña al verbo haber se considera complemento directo.

3. Oraciones impersonales con «hacer»

El verbo hacer puede utilizarse impersonalmente cuando expresa determinados fenómenos meteorológicos o referencias temporales:

Hace mucho frío.
Hizo bastante calor ayer.
Hace tres años de aquello.

Tampoco debemos buscar un sujeto en estas construcciones.

4. Impersonales con «ser» y «estar»

También podemos encontrar usos impersonales de ser y estar, especialmente en expresiones relacionadas con el tiempo o determinadas circunstancias:

Es demasiado tarde.
Era de noche.
Está nublado.

En estos casos tampoco existe sujeto.

5. Impersonales reflejas

Las impersonales reflejas se construyen con se y un verbo generalmente en tercera persona del singular:

Se vive bien aquí.
Se trabaja mucho en esta empresa.
Se recibió a los invitados.

El pronombre se funciona en estos casos como marca de impersonalidad y la oración carece de sujeto.

Este tipo de construcciones puede confundirse con las pasivas reflejas, por lo que más adelante, cuando estudiemos los valores de se, aprenderemos a diferenciarlas.

¿Sujeto tácito o oración impersonal?

Esta es la diferencia que debemos tener especialmente clara:

Llegamos pronto.
→ Tiene sujeto, aunque no aparezca escrito: nosotros/nosotras.
Sujeto tácito.

Llueve mucho.
→ No podemos recuperar ningún sujeto.
Oración impersonal.

Hay demasiada gente.
Demasiada gente no es el sujeto.
Oración impersonal.

Por tanto, cuando el sujeto no aparece escrito, no debemos concluir automáticamente que la oración es impersonal. Primero comprobaremos si podemos recuperarlo a partir de la flexión verbal y del contexto.

Podemos quedarnos con esta idea:

Sujeto expreso → aparece en la oración.
Sujeto tácito → no aparece, pero podemos recuperarlo.
Oración impersonal → no existe sujeto.

Esta distinción será fundamental cuando comencemos a estudiar los complementos del verbo, porque evitará que confundamos un complemento directo o cualquier otro elemento con el sujeto de una oración.

Predicado verbal y nominal

Una vez identificado el sujeto de la oración, debemos analizar el predicado. Como hemos visto, el predicado es aquello que se dice del sujeto y tiene como núcleo un verbo.

Según el tipo de verbo que aparezca, distinguiremos fundamentalmente entre predicado verbal y predicado nominal. Esta diferencia será importante porque también determinará qué funciones sintácticas podemos encontrar en su interior.

Predicado verbal

El predicado verbal (PV) tiene como núcleo un verbo predicativo, es decir, un verbo con significado léxico pleno que expresa una acción, un proceso o un estado.

Observa:

Los alumnos terminaron el examen.

Los alumnos → SN / Sujeto
terminaron el examen → SV / Predicado verbal
terminaron → Núcleo

El verbo terminar posee significado propio. Dentro del predicado encontramos además el examen, que desempeña una función que estudiaremos posteriormente: complemento directo.

Los verbos predicativos pueden aparecer solos:

Juan duerme.

o acompañados de diferentes complementos:

Juan compró un libro para su hermana ayer.

Por tanto, dentro de un predicado verbal podremos encontrar complemento directo, complemento indirecto, complemento de régimen, complemento predicativo, complementos circunstanciales y otras funciones que iremos estudiando.

Predicado nominal

El predicado nominal (PN) se construye con los verbos copulativos ser, estar y parecer.

Estos verbos presentan un significado léxico reducido y sirven fundamentalmente para relacionar el sujeto con una propiedad, característica, identificación o estado expresado mediante el atributo.

Laura está cansada.

Laura → SN / Sujeto
está cansada → SV / Predicado nominal
está → Núcleo
cansada → SAdj / Atributo

Otro ejemplo:

Mi hermano es médico.

Mi hermano → SN / Sujeto

Dentro de este sintagma nominal:

mi → Modificador (M)
hermano → Núcleo (N)

Y en el predicado:

es médico → SV / Predicado nominal
es → Núcleo
médico → SN / Atributo

El atributo es, por tanto, una pieza fundamental del predicado nominal.

Ser, estar y parecer no siempre funcionan como verbos copulativos

Debemos tener cuidado con una simplificación muy habitual: encontrar ser, estar o parecer no significa automáticamente que tengamos un predicado nominal.

Estos verbos pueden emplearse con otros significados.

Por ejemplo:

La reunión es mañana.

En este caso, ser expresa un acontecimiento situado temporalmente y no funciona del mismo modo que en:

La reunión es aburrida.

Por eso no debemos identificar mecánicamente el tipo de predicado a partir de la presencia de uno de estos tres verbos. Tendremos que analizar qué significado posee y qué elementos lo acompañan.

¿Qué ocurre con los verbos semicopulativos?

Existe además un grupo de verbos que puede provocar cierta confusión: los verbos semicopulativos.

Son verbos que conservan parte de su significado, pero que en determinados contextos funcionan de una manera próxima a los copulativos y se construyen con un atributo.

Por ejemplo:

María se encuentra enferma.

Se encuentra puede interpretarse con un significado semejante a está.

María se encuentra enferma.
María está enferma.

Sin embargo, siguiendo el criterio que utilizaremos en nuestros análisis, con los verbos semicopulativos consideraremos que tenemos predicado verbal.

Otros ejemplos serían:

Juan se puso nervioso.
El cielo se volvió gris.
Pedro sigue enfadado.

En estas construcciones estudiaremos el elemento que acompaña al verbo como atributo, aunque el predicado sea verbal.

Predicado verbal o nominal: cómo diferenciarlos

Podemos utilizar inicialmente este esquema:

Predicado verbal (PV) Verbo predicativo Ana compró un libro.
Predicado verbal (PV) Verbo semicopulativo Ana se puso nerviosa.
Predicado nominal (PN) Verbo copulativo: ser, estar, parecer Ana está nerviosa.

Por tanto, no basta con localizar el verbo. Debemos determinar cómo está funcionando dentro de esa oración.

Como regla de partida:

Verbo predicativo → Predicado verbal
Verbo semicopulativo → Predicado verbal
Verbo copulativo → Predicado nominal

Esta distinción nos prepara para el siguiente paso del análisis sintáctico: estudiar qué elementos pueden aparecer dentro del predicado y cómo reconocer los diferentes complementos del verbo.

Los complementos del verbo

Una vez que hemos identificado el sujeto y el predicado, podemos comenzar a analizar los elementos que aparecen dentro de este último. El verbo puede aparecer solo, pero con mucha frecuencia está acompañado por diferentes grupos de palabras que completan, precisan o amplían su significado.

Son los complementos del verbo.

Observa esta oración:

Laura entregó el trabajo a su profesora ayer.

El núcleo del predicado es entregó, pero alrededor del verbo encontramos diferentes elementos:

el trabajo → Complemento directo (CD)
a su profesora → Complemento indirecto (CI)
ayer → Complemento circunstancial de tiempo (CCT)

La dificultad del análisis sintáctico consiste en determinar qué función desempeña cada sintagma. Para conseguirlo no debemos basarnos únicamente en preguntas como ¿qué?, ¿a quién?, ¿dónde? o ¿cómo?. Utilizaremos diferentes pruebas sintácticas que nos permitan comprobar nuestra decisión.

Argumentos y adjuntos

Antes de estudiar cada complemento, conviene comprender una distinción que introduce la gramática actual: argumentos y adjuntos.

Los argumentos son elementos seleccionados por el significado del verbo. Dicho de una manera sencilla, el propio verbo abre determinados espacios que pueden ser ocupados por esos complementos.

Por ejemplo:

Marta reside en Madrid.

El verbo residir necesita normalmente que indiquemos un lugar. En Madrid está estrechamente relacionado con el significado del verbo y funciona como complemento locativo argumental.

Los adjuntos, en cambio, aportan información adicional que no está seleccionada por el verbo:

Marta estudia por las tardes.

Por las tardes añade una circunstancia temporal, pero el verbo estudiar no necesita ese complemento para completar su significado.

Esta distinción resulta útil para comprender mejor cómo funciona la oración, aunque no necesitaremos indicar en nuestros análisis si un complemento es argumento o adjunto.

Principales complementos del verbo

A lo largo de esta guía estudiaremos los siguientes:


La guía que estamos tomando como base incorpora especialmente el complemento locativo argumental y el complemento de medida argumental, dos funciones que conviene distinguir de los tradicionales complementos circunstanciales.

No todos los complementos son iguales

Una diferencia importante es que algunos complementos están seleccionados por el verbo, mientras que otros pueden añadirse libremente para aportar información.

Comparemos:

Marta puso el libro en la mesa.

El verbo poner necesita expresar normalmente qué se pone y dónde se pone:

el libro → CD
en la mesa → CLOC

Ahora:

Marta leyó el libro en la biblioteca.

En este caso, en la biblioteca simplemente nos informa del lugar donde se produjo la acción:

en la biblioteca → CCL

La apariencia de ambos complementos es muy parecida —los dos expresan lugar—, pero su relación con el verbo es diferente.

Esta es una de las razones por las que no debemos analizar únicamente preguntando «¿dónde?».

Un mismo tipo de sintagma puede desempeñar distintas funciones

También debemos recordar algo que aprendimos al estudiar los sintagmas: tipo de sintagma y función sintáctica no son lo mismo.

Observa:

Compré un libro.
un libroSN / CD

El libro es interesante.
interesanteSAdj / AT

Confío en mis amigos.
en mis amigosSP / CR

Estudio por las tardes.
por las tardesSP / CCT

Por tanto, identificar un sintagma preposicional o nominal es solo el primer paso. Después debemos averiguar qué función realiza dentro de esa oración concreta.

No analices los complementos mediante preguntas

Es habitual aprender reglas como:

¿Qué? → complemento directo.
¿A quién? → complemento indirecto.
¿Dónde? → complemento circunstancial de lugar.

Estas preguntas pueden orientarnos en algunos casos, pero no constituyen pruebas sintácticas fiables.

Por ejemplo:

Marta reside en Málaga.

¿Dónde reside Marta? → en Málaga.

Sin embargo, siguiendo el análisis que utilizaremos, no es un complemento circunstancial de lugar, sino un complemento locativo argumental, porque el verbo residir selecciona semánticamente una ubicación.

La estrategia será diferente: para cada complemento aprenderemos una serie de características y pruebas que nos permitan reconocerlo y distinguirlo de funciones parecidas.

Un orden para analizar los complementos

Cuando tengamos un predicado complejo, tampoco es necesario intentar reconocer todos sus complementos al mismo tiempo. Podemos seguir un procedimiento:

1. Localiza el núcleo verbal.
2. Identifica los sintagmas que dependen del verbo.
3. Comprueba cuáles están seleccionados por su significado.
4. Aplica las pruebas correspondientes a cada posible función.
5. Deja para el final los complementos circunstanciales.

Por ejemplo:

Mi hermano entregó ayer las llaves al portero en la entrada.

Podemos ir analizando progresivamente:

entregó → Núcleo
las llaves → SN / CD
al portero → SP / CI
ayer → SAdv / CCT
en la entrada → SP / CCL

Dentro de mi hermano, además, siguiendo el criterio que utilizaremos en toda esta guía:

mi → Modificador (M)
hermano → Núcleo (N)

No se trata, por tanto, de memorizar una lista de siglas. Cada complemento mantiene una relación diferente con el verbo y dispone de características que nos permiten identificarlo.

A partir de ahora los estudiaremos individualmente, comenzando por uno de los más frecuentes en el análisis sintáctico: el complemento directo.

Complemento directo

El complemento directo (CD) es una función sintáctica estrechamente relacionada con el significado del verbo. Aparece generalmente con verbos transitivos y designa la persona, animal, objeto, idea o realidad sobre la que recae directamente la acción verbal.

Observa:

María compra pipas.

María → SN / Sujeto
compra pipas → SV / Predicado verbal
compra → Núcleo
pipas → SN / Complemento directo

Para reconocer el complemento directo no debemos limitarnos a preguntar «¿qué?» al verbo. Como ocurre con otras funciones sintácticas, utilizaremos pruebas que nos permitan comprobar el análisis.

Cómo reconocer el complemento directo

La prueba más útil consiste en sustituir el posible complemento directo por los pronombres personales átonos lo, la, los o las.

María compra pipas.

Podemos sustituir pipas por las:

María las compra.

Por tanto:

pipas → SN / CD

Otro ejemplo:

Compré el libro.
Lo compré.

el libro → SN / CD

Esta sustitución constituye una prueba mucho más fiable que realizar preguntas al verbo.

El complemento directo puede llevar la preposición «a»

Aunque el complemento directo suele ser un sintagma nominal sin preposición, cuando se refiere a una persona o ser animado individualizado puede aparecer precedido por la preposición a.

Vi a María.

En este caso, a María no es complemento indirecto. Podemos comprobarlo mediante la sustitución:

La vi.

Por tanto:

a María → SP / CD

La presencia de la preposición a, por sí sola, no convierte un complemento en indirecto.

La transformación a pasiva

Otra prueba que puede ayudarnos a reconocer el complemento directo consiste en transformar una oración activa en pasiva.

Observa:

El mecánico arregló el coche.

En la oración activa:

el coche → SN / CD

Al transformarla en pasiva:

El coche fue arreglado por el mecánico.

El complemento directo de la oración activa se convierte en sujeto paciente de la oración pasiva.

Podemos representar la transformación así:

El mecánico arregló el coche.
Sujeto + Verbo + CD

El coche fue arreglado por el mecánico.
Sujeto paciente + Verbo + Complemento agente

Esta prueba resulta muy útil, aunque no todas las oraciones transitivas admiten con la misma naturalidad una transformación pasiva.

¿Qué formas puede tener un complemento directo?

El complemento directo puede presentar diferentes estructuras.

Puede ser un sintagma nominal:

Compró un ordenador.

un ordenador → SN / CD

Puede ser un pronombre:

Lo compró ayer.

lo → CD

Puede aparecer como sintagma preposicional con «a»:

Visitamos a nuestros abuelos.

a nuestros abuelos → SP / CD

Y, como veremos cuando estudiemos la oración compuesta, también puede desempeñar esta función una oración subordinada sustantiva:

Quiero que vengas.

En este último caso, toda la subordinada ocupa una posición equivalente a la que podría ocupar un sintagma nominal.

Cuidado con «me», «te», «nos» y «os»

Los pronombres me, te, nos y os pueden funcionar como complemento directo o como complemento indirecto. Su forma no nos permite decidirlo automáticamente.

Por ejemplo:

Juan me vio.

Podemos comparar:

Juan lo vio.

Por tanto:

me → CD

Sin embargo:

Juan me entregó el libro.

Podemos comparar:

Juan le entregó el libro.

En este segundo caso:

me → CI

Será necesario analizar la estructura completa de la oración y comprobar qué relación mantiene el pronombre con el verbo.

El complemento de medida argumental

La guía incorpora también una precisión de la gramática actual: algunos complementos que tradicionalmente podían analizarse como complementos circunstanciales de cantidad se consideran complementos de medida argumentales (CMA) cuando están exigidos por el significado del verbo.

Por ejemplo:

Me costó diez euros.

En nuestro análisis:

diez euros → SN / CMA

El verbo costar selecciona una expresión que indica el precio. Por eso no analizaremos automáticamente cualquier expresión de cantidad como complemento circunstancial.

Complemento directo: pruebas para reconocerlo

Podemos quedarnos con estas características fundamentales:

Prueba Ejemplo
Sustitución por lo, la, los, las Compré las entradas → Las compré.
Puede convertirse en sujeto de una pasiva El mecánico arregló el coche → El coche fue arreglado...
Normalmente aparece sin preposición Compró un libro.
Puede llevar a si se refiere a persona o ser animado individualizado Vi a María → La vi.

No debemos exigir que todas las pruebas funcionen siempre para reconocer un complemento directo. Lo importante es combinar sus características con el significado del verbo y la estructura completa de la oración.

Y una última idea resulta fundamental antes de continuar: un complemento introducido por «a» no tiene por qué ser complemento indirecto. Precisamente esa diferencia nos lleva al siguiente apartado: el complemento indirecto.

Complemento indirecto

El complemento indirecto (CI) expresa normalmente el destinatario de la acción verbal. Como norma general es un argumento del verbo, aunque existen algunos casos, como los dativos, en los que puede funcionar como adjunto.

Observa:

Daba consejos a todos sus alumnos.

consejos → SN / CD
a todos sus alumnos → SP / CI

Para reconocer el complemento indirecto podemos sustituirlo por los pronombres personales átonos le o les:

Daba consejos a todos sus alumnos.
Les daba consejos.

Por tanto:

a todos sus alumnos → SP / CI

¿Qué formas puede tener el complemento indirecto?

El complemento indirecto puede aparecer como un pronombre personal átono:

Le mandé una carta.

le → CI

O como un sintagma preposicional introducido por la preposición «a»:

Mandé una carta a mi hijo.

a mi hijo → SP / CI

Esto nos proporciona una característica importante: cuando el CI no es directamente un pronombre átono, está introducido por la preposición «a».

Antes de identificar el CI, descarta que sea complemento directo

La presencia de la preposición a no significa automáticamente que tengamos un complemento indirecto.

Comparemos:

Vi a María.
La vi.
a María = CD

Entregué el libro a María.
Le entregué el libro.
a María = CI

Por eso, antes de etiquetar un sintagma introducido por a como complemento indirecto, debemos descartar que pueda funcionar como complemento directo. Este procedimiento evita uno de los errores más frecuentes del análisis sintáctico.

¿Qué ocurre si también hay complemento directo?

El complemento directo y el indirecto pueden aparecer juntos:

Daba consejos a todos sus alumnos.

consejos → SN / CD
a todos sus alumnos → SP / CI

Para comprobar el complemento indirecto podemos mantener el CD:

Les daba consejos.

Pero también podemos sustituir los dos complementos:

Se los daba.

En este caso:

se → CI
los → CD

Cuando le o les aparecen delante de lo, la, los o las, se transforman en se:

Le entregué el libro.
Se lo entregué.

Este se continúa desempeñando la función de complemento indirecto.

Duplicación del complemento indirecto

Es frecuente que el complemento indirecto aparezca duplicado: encontramos simultáneamente el pronombre le o les y el sintagma preposicional que hace referencia al mismo destinatario.

La propia guía utiliza este ejemplo:

Le mandé una carta a mi hijo.

Tenemos:

le → CI
una carta → SN / CD
a mi hijo → SP / CI duplicado

El pronombre y el sintagma preposicional se refieren a la misma persona.

Cuidado con «me», «te», «nos» y «os»

Los pronombres me, te, nos y os presentan una dificultad especial porque pueden funcionar tanto como complemento directo como complemento indirecto.

La guía propone una prueba especialmente útil: cuando no estamos ante una oración reflexiva o recíproca, podemos pasar la oración a tercera persona del femenino y comprobar qué pronombre necesitamos.

Por ejemplo:

Te llamaron para la reunión.

Pasamos a tercera persona:

La llamaron para la reunión.

Como podemos utilizar la:

te → CD

Ahora observemos:

Nos cortaron la luz.

Pasamos a tercera persona:

Le cortaron la luz.

No podemos decir la cortaron la luz. Como necesitamos le:

nos → CI

Esta prueba resulta especialmente útil cuando nuestra intuición no es suficiente para determinar la función del pronombre.

El complemento indirecto y los dativos

Aunque normalmente consideraremos el complemento indirecto como argumento, existe una excepción que debemos conocer: los dativos.

La NGLE distingue diferentes tipos —de interés, posesivo, ético y aspectual—, pero no necesitamos profundizar tanto para realizar un análisis sintáctico en ESO y Bachillerato.

Sí debemos saber que algunos pronombres pueden aportar un valor enfático y no ser necesarios para completar el significado del verbo.

La guía recoge como ejemplo:

El niño no me come.

El pronombre me aporta un matiz relacionado con la persona afectada o implicada en la situación. Siguiendo el criterio de la NGLE y del GTG utilizado en nuestra guía, lo analizaremos como complemento indirecto.

Complemento indirecto: cómo reconocerlo

Podemos resumir las principales características:

Característica Ejemplo
Expresa normalmente el destinatario de la acción Daba consejos a sus alumnos
Se sustituye por le o les Les daba consejos
Como SP, aparece introducido por a Mandé una carta a mi hijo
Puede aparecer duplicado Le mandé una carta a mi hijo
Puede coexistir con un CD Daba consejos a sus alumnos
me, te, nos, os pueden ser CD o CI Te llamaron / Nos cortaron la luz

La clave es no identificarlo simplemente porque encontremos la preposición a. Primero descartaremos el complemento directo y después comprobaremos si admite la sustitución por le o les.

El siguiente complemento plantea un problema diferente: no se reconoce mediante lo o le, sino por la preposición que selecciona el propio verbo. Es el complemento de régimen verbal.

Complemento de régimen

El complemento de régimen (CR) es un complemento introducido por una preposición exigida por el significado del verbo. Es, por tanto, un argumento: algunos verbos necesitan construirse con una determinada preposición para completar su significado.

Observa:

Confío en mis amigos.

El verbo confiar, con este significado, selecciona la preposición en:

en mis amigos → SP / Complemento de régimen

No podemos eliminar la preposición y decir «Confío mis amigos». Tampoco podemos sustituirla libremente por otra: confiar en alguien, confiar en algo.

Cómo reconocer el complemento de régimen

La característica fundamental del complemento de régimen es que está formado por un sintagma preposicional cuya preposición viene seleccionada por el verbo.

Algunos ejemplos de construcciones de este tipo son:

confiar en algo
depender de algo
acordarse de algo
carecer de algo

Por tanto, no debemos limitarnos a observar que existe una preposición. Tenemos que comprobar si esa preposición forma parte de la construcción exigida por el verbo.

La prueba de sustitución

Una prueba especialmente útil consiste en sustituir el término del sintagma preposicional por un pronombre, manteniendo la preposición.

Confío en mis amigos.
Confío en ellos.

La preposición en permanece.

Otro ejemplo:

Se acordó de la cita.
Se acordó de ella.

El resultado conserva la preposición de seleccionada por acordarse.

La estructura básica sería:

Verbo + preposición seleccionada + término

confiar + en + alguien
acordarse + de + algo

No todo sintagma preposicional es complemento de régimen

Esta distinción es fundamental.

Comparemos:

Confío en mis amigos.

y:

Estudio en la biblioteca.

Ambas oraciones contienen un sintagma introducido por en, pero su funcionamiento es diferente.

En:

Confío en mis amigos.

el verbo selecciona la preposición en:

en mis amigos → SP / CR

En cambio:

Estudio en la biblioteca.

el verbo estudiar no exige una ubicación. Podemos estudiar en la biblioteca, en casa, por la mañana o sin indicar ningún lugar:

Estudio.

Por tanto:

en la biblioteca → SP / CCL

La clave no está en la preposición, sino en la relación que ese sintagma mantiene con el verbo.

Complemento de régimen o complemento directo

En algunos casos podemos encontrar construcciones en las que un verbo admite diferentes estructuras.

La guía recoge:

Creo que la conozco.

Aquí la subordinada puede sustituirse por lo:

Lo creo.

Por tanto, funciona como complemento directo.

Sin embargo:

Creo en Dios.

El verbo aparece construido con la preposición en:

Creo en él.

En este segundo caso:

en Dios → SP / CR

El significado del verbo y la construcción sintáctica han cambiado.

Complemento de régimen y complemento circunstancial

Esta es otra confusión habitual. Para diferenciarlos debemos volver a la distinción entre argumentos y adjuntos.

El complemento de régimen es un argumento seleccionado por el verbo:

Confío en mis amigos.

El complemento circunstancial es normalmente un adjunto que aporta información adicional:

Hablamos durante dos horas.

Durante dos horas añade una circunstancia temporal, pero no forma parte del régimen exigido por el verbo.

Por eso no debemos utilizar una regla del tipo:

«Si lleva preposición, es complemento de régimen».

Muchísimos complementos circunstanciales también son sintagmas preposicionales.

¿Puede aparecer un CR junto a un CD?

Sí. El complemento de régimen puede coexistir con el complemento directo.

La guía utiliza este ejemplo:

El camarero llenó el vaso de agua.

En el análisis:

el vaso → SN / CD
de agua → SP / CR

Por tanto, encontrar un complemento directo no significa que debamos descartar automáticamente la presencia de un complemento de régimen.

Complemento de régimen: cómo reconocerlo

Podemos resumir sus principales características:

Característica Ejemplo
Es un sintagma preposicional Confío en mis amigos
La preposición está seleccionada por el verbo confiar en
Al sustituir el término, conservamos la preposición Confío en ellos
Es un argumento del verbo Depende de su familia
Puede coexistir con un CD Llenó el vaso de agua

La pregunta fundamental será siempre:

¿Esta preposición está exigida por el verbo o el sintagma simplemente añade una circunstancia?

Esta misma idea —distinguir aquello que el verbo selecciona de aquello que simplemente añadimos— será esencial en el siguiente complemento. De hecho, nos permitirá resolver una de las novedades más importantes respecto al análisis sintáctico tradicional: la diferencia entre complemento circunstancial de lugar y complemento locativo argumental.

Complemento locativo argumental

El complemento locativo argumental (CLOC) expresa una localización que está seleccionada por el significado del verbo. Esta última característica es fundamental: no se trata simplemente de indicar dónde sucede algo, sino de completar la información que determinados verbos necesitan.

La introducción de esta función en el análisis sintáctico actual permite diferenciar algunos complementos que tradicionalmente se analizaban como complementos circunstanciales de lugar (CCL).

Observa:

Resido en Madrid.

El verbo residir selecciona semánticamente una ubicación. Por tanto:

en Madrid → SP / CLOC

Cómo reconocer el complemento locativo argumental

La principal característica del CLOC es que encontramos un verbo que necesita o selecciona un complemento de lugar.

La guía recoge verbos como:

residir, vivir, permanecer, poner, colocar, guardar, hallarse, encontrarse, esconderse, meter...

Por ejemplo:

Resido en Madrid.

La expresión en Madrid indica lugar, pero no constituye simplemente una circunstancia añadida a la acción. Está directamente relacionada con el significado de residir.

Lo mismo ocurre en:

Guardé el libro en la estantería.

El verbo guardar selecciona en esta construcción una ubicación:

el libro → SN / CD
en la estantería → SP / CLOC

CLOC o complemento circunstancial de lugar

Esta es la distinción más importante.

Comparemos:

Estudio en Madrid.

Resido en Madrid.

Los dos complementos responden aparentemente a la pregunta ¿dónde? y ambos presentan la misma estructura:

en Madrid → SP

Sin embargo, no desempeñan la misma función.

En:

Estudio en Madrid.

el lugar aporta una información adicional. El verbo estudiar no selecciona necesariamente una ubicación:

Estudio.

Por tanto:

en Madrid → SP / CCL

En cambio:

Resido en Madrid.

la localización está seleccionada por el significado del verbo residir:

en Madrid → SP / CLOC

La diferencia puede resumirse así:

Complemento Relación con el verbo Ejemplo
CLOC El lugar está seleccionado por el verbo Resido en Madrid
CCL El lugar aporta una circunstancia adicional Estudio en Madrid

Por eso, una vez más, preguntar «¿dónde?» no es suficiente para realizar un análisis sintáctico. La misma pregunta puede conducirnos a funciones diferentes.

¿Tiene que ser siempre un sintagma preposicional?

No. La guía señala expresamente que el complemento locativo argumental puede estar desempeñado tanto por un sintagma preposicional como por un sintagma adverbial.

Por ejemplo:

Reside en Madrid.
en Madrid → SP / CLOC

Pero también podemos encontrar una expresión locativa mediante un adverbio:

Reside allí.

allí → SAdv / CLOC

La función continúa siendo la misma aunque cambie el tipo de sintagma.

El CLOC puede aparecer junto al complemento directo

Algunos verbos seleccionan simultáneamente aquello que se desplaza o sitúa y el lugar correspondiente.

Por ejemplo:

Puso el libro en la mesa.

Podemos distinguir:

el libro → SN / CD
en la mesa → SP / CLOC

No debemos analizar en la mesa automáticamente como CCL por el simple hecho de expresar lugar. Con verbos como poner, colocar, guardar o meter, debemos comprobar si la ubicación forma parte de la estructura seleccionada por el verbo.

CLOC y complemento de régimen

El complemento locativo argumental y el complemento de régimen comparten una característica importante: ambos son argumentos seleccionados por el verbo.

Pero existe una diferencia que nos ayudará a distinguirlos.

En el complemento de régimen, el verbo selecciona una preposición concreta:

Confío en mis amigos.

No podemos cambiar libremente en por otra preposición.

En el complemento locativo argumental, lo que selecciona el verbo es fundamentalmente una ubicación, pero esta puede expresarse de distintas maneras.

Por ejemplo:

Reside en Madrid.
Reside cerca de Madrid.
Reside allí.

La información locativa permanece, aunque cambie su forma de expresión.

Complemento locativo argumental: cómo reconocerlo

Podemos quedarnos con estas ideas:

Característica Ejemplo
Expresa lugar o ubicación Reside en Madrid
Está seleccionado por el significado del verbo residir, poner, colocar, guardar...
Es un argumento, no un adjunto Puso el libro en la mesa
Puede ser SP o SAdv Reside en Madrid / Reside allí
No debe confundirse con el CCL Estudio en MadridResido en Madrid

La pregunta decisiva, por tanto, no es únicamente «¿expresa lugar?», sino:

¿El verbo selecciona esa ubicación o simplemente estamos añadiendo información sobre dónde ocurre la acción?

Si la ubicación está seleccionada por el verbo, la analizaremos como complemento locativo argumental (CLOC). Si simplemente aporta una circunstancia adicional, estaremos normalmente ante un complemento circunstancial de lugar (CCL).

El siguiente complemento nos lleva de la localización a la caracterización: el atributo, fundamental en las construcciones con verbos copulativos y semicopulativos.

Atributo

El atributo (AT) expresa una propiedad, estado, característica o identificación que se predica normalmente del sujeto. Es el complemento característico de los verbos copulativos —ser, estar y parecer—, aunque también puede aparecer con verbos semicopulativos.

El atributo constituye el verdadero predicado semántico: el verbo sirve fundamentalmente para establecer la relación entre el sujeto y aquello que se dice de él.

Observa:

Los niños eran inteligentes.

Los niños → SN / Sujeto
eran inteligentes → SV / Predicado nominal
eran → Núcleo
inteligentes → SAdj / Atributo

Lo que realmente se predica de los niños es que son inteligentes.

Cómo reconocer el atributo

Con los verbos copulativos ser, estar y parecer, una de las principales pruebas consiste en sustituir el atributo por el pronombre neutro lo:

Los niños eran inteligentes.
Los niños lo eran.

Por tanto:

inteligentes → SAdj / AT

Otro ejemplo:

Luis es médico.
Luis lo es.

médico → SN / AT

Esta sustitución resulta especialmente útil para diferenciar el atributo de otras funciones sintácticas.

¿Qué sintagmas pueden funcionar como atributo?

Una característica importante del atributo es que no tiene una única estructura. La guía recoge diferentes posibilidades.

Puede ser un sintagma adjetival:

El día era soleado.

soleado → SAdj / AT

Puede ser un sintagma nominal:

Luis es médico.

médico → SN / AT

Puede ser un sintagma preposicional:

Estoy de vacaciones.

de vacaciones → SP / AT

Y también un sintagma adverbial:

Estaba estupendamente.

estupendamente → SAdv / AT

Por tanto, no debemos asociar automáticamente atributo con adjetivo. La función es la misma aunque cambie el tipo de sintagma que la desempeña.

Cuidado con el sujeto tácito

Una dificultad habitual aparece cuando encontramos un verbo copulativo y un sintagma nominal detrás de él:

Son los niños más inteligentes.

Podríamos sentir la tentación de considerar los niños más inteligentes como sujeto porque concuerda con el verbo. Sin embargo, en el análisis seguido en nuestra guía debemos dar prioridad a la identificación del atributo cuando el contexto permite recuperar un sujeto tácito:

Son los niños más inteligentes.
Ellos son los niños más inteligentes.

Por tanto:

Ø → Sujeto tácito
los niños más inteligentes → SN / AT

Este tipo de ejemplos demuestra por qué conviene analizar la oración completa y no aplicar una única prueba mecánicamente.

Atributo locativo

También encontramos el denominado atributo locativo, que aparece cuando un verbo copulativo establece una relación entre el sujeto y un lugar.

La guía utiliza este ejemplo:

La mujer está en la orilla.

La mujer → SN / Sujeto
está en la orilla → SV / Predicado nominal
en la orilla → SP / AT LOC

Aquí en la orilla expresa la localización que se atribuye al sujeto.

Esto nos obliga a diferenciarlo del complemento locativo argumental estudiado anteriormente:

La mujer está en la orilla.
en la orilla = AT LOC

La mujer reside en la orilla.
en la orilla = CLOC

La diferencia depende de la construcción y del funcionamiento del verbo.

Oraciones ecuativas

Existe otro caso que puede generar dudas: las oraciones ecuativas construidas con ser. En ellas se establece una equivalencia o identificación entre dos elementos.

Por ejemplo:

Pedro es el presidente.

Podemos invertir la oración:

El presidente es Pedro.

No estamos atribuyendo simplemente una cualidad a Pedro, sino identificando dos referentes.

En estas construcciones puede resultar difícil determinar qué elemento funciona como sujeto y cuál como atributo. La guía señala que el nombre propio o el sintagma que designa a una persona concreta suele funcionar como sujeto. También podemos utilizar la sustitución por lo como ayuda.

En determinados casos, sin embargo, el análisis puede ser discutible. La propia guía recuerda un ejemplo de PAU:

Otro de los objetivos fundamentales del viaje a Madrid era asistir a los estrenos de cine.

En la corrección se admitió que sujeto y atributo pudieran situarse a uno u otro lado del verbo. Este tipo de construcciones demuestra que la sintaxis no siempre ofrece una única respuesta indiscutible.

Atributo con verbos semicopulativos

El atributo no aparece exclusivamente con ser, estar y parecer. También podemos encontrarlo con verbos semicopulativos, es decir, verbos predicativos que en determinados contextos han perdido parte de su significado léxico.

La guía utiliza:

El comité quedó satisfecho.

El comité → SN / Sujeto
quedó satisfecho → SV / Predicado verbal
satisfecho → SAdj / AT

Aquí debemos recordar una decisión importante de nuestro sistema de análisis:

Con verbo copulativo → predicado nominal.
Con verbo semicopulativo → predicado verbal, aunque exista atributo.

La guía recoge entre los verbos que pueden presentar usos semicopulativos andar, caer, continuar, ir, lucir, llevar, mostrarse, revelarse, salir, seguir, venir y verse, entre otros.

Por ejemplo:

La película continúa.continuar conserva su significado pleno.

La ventana continúa rota.continuar funciona como semicopulativo y rota es atributo.

Atributo en oraciones impersonales

También podemos encontrar atributo en determinadas oraciones impersonales con verbos copulativos.

La guía propone:

Está nublado.

No existe sujeto, pero sí tenemos:

nublado → SAdj / AT
está nublado → SV / PN / Oración impersonal

Otro ejemplo:

Es martes.

También lo analizaremos como una construcción impersonal con atributo.

Atributo: cómo reconocerlo

Característica Ejemplo
Es característico de ser, estar y parecer El día está soleado
Puede sustituirse normalmente por lo con verbos copulativos Los niños son inteligentes → Lo son
Puede ser SAdj, SN, SP o SAdv Es médico / Está de vacaciones
Puede expresar localización La mujer está en la orilla
También aparece con verbos semicopulativos El comité quedó satisfecho
Con semicopulativos mantenemos predicado verbal quedó satisfecho → PV
Puede aparecer en construcciones impersonales Está nublado

Hay una última distinción especialmente importante. En:

Los soldados estaban temerosos.

temerosos es atributo.

Pero en:

Los soldados avanzaban temerosos.

temerosos continúa diciendo algo de los soldados, aunque avanzaban sea un verbo predicativo. Ya no estamos ante el mismo tipo de complemento.

Ese elemento es el complemento predicativo, que estudiaremos a continuación.

Complemento predicativo

El complemento predicativo (CPVO) es una función sintáctica que presenta una característica especial: complementa al verbo y, al mismo tiempo, predica una propiedad o estado del sujeto o del complemento directo.

Por eso se habla de doble predicación.

Observa:

Los soldados avanzaban temerosos.

Por una parte, afirmamos:

Los soldados avanzaban.

Pero al mismo tiempo:

Los soldados estaban temerosos.

Por tanto:

temerosos → SAdj / CPVO

El adjetivo temerosos complementa al verbo avanzaban, pero también expresa una característica del sujeto los soldados.

Cómo reconocer el complemento predicativo

Una de las pruebas más importantes consiste en comprobar que el complemento predicativo mantiene una relación de concordancia en género y número con el elemento del que predica algo.

Observa:

El soldado avanzaba temeroso.
Los soldados avanzaban temerosos.
La soldado avanzaba temerosa.
Las soldados avanzaban temerosas.

El cambio del sujeto provoca también un cambio en temeroso. Esta concordancia nos indica que no estamos ante un simple complemento circunstancial.

Complemento predicativo del sujeto

Cuando el elemento sobre el que se realiza la segunda predicación es el sujeto, hablamos de complemento predicativo del sujeto.

La guía utiliza:

Los soldados avanzaban temerosos.

Podemos reconocer las dos predicaciones:

Los soldados avanzaban.
Los soldados estaban temerosos.

Por tanto:

Los soldados → SN / Sujeto
avanzaban → Núcleo
temerosos → SAdj / CPVO

Otro de los ejemplos recogidos en la guía es:

La atleta llegó agotada.

Agotada expresa cómo se encontraba la atleta cuando llegó y concuerda con ella. Por tanto, funciona como complemento predicativo.

Complemento predicativo del complemento directo

La doble predicación también puede establecerse sobre el complemento directo.

La guía propone:

Dejó al niño cansado.

En este caso:

al niño → SP / CD
cansado → SAdj / CPVO

Podemos comprobar la relación existente entre ambos:

El niño estaba cansado.

Por tanto, cansado complementa al verbo dejó y, simultáneamente, predica una propiedad del complemento directo al niño.

Diferencia entre atributo y complemento predicativo

Esta es una de las comparaciones más importantes.

Observa:

Los soldados estaban temerosos.

temerosos → SAdj / AT

Tenemos el verbo copulativo estar, por lo que temerosos funciona como atributo.

Ahora:

Los soldados avanzaban temerosos.

temerosos → SAdj / CPVO

En esta segunda oración tenemos el verbo predicativo avanzar. El adjetivo complementa al verbo y, simultáneamente, predica algo del sujeto.

Podemos resumirlo:

Atributo Complemento predicativo
Verbo Copulativo o semicopulativo Predicativo
Predica de Normalmente sujeto Sujeto o CD
Concordancia Sí Sí
Ejemplo Los soldados estaban temerosos Los soldados avanzaban temerosos

Esta comparación también nos ayuda a comprender por qué con los verbos semicopulativos hablamos de atributo y no de complemento predicativo:

El comité quedó satisfecho.

Aunque quedar no sea un verbo copulativo, en este uso funciona como semicopulativo:

satisfecho → AT, no CPVO.

Complemento predicativo o complemento circunstancial de modo

Otra confusión frecuente se produce entre el complemento predicativo y el complemento circunstancial de modo (CCM).

Comparemos:

Los soldados avanzaban temerosos.

y:

Los soldados avanzaban lentamente.

En la primera oración:

temerosos → CPVO

Temerosos concuerda con los soldados y predica una propiedad de ellos.

En la segunda:

lentamente → CCM

Lentamente es un adverbio que únicamente expresa el modo en que se desarrolla la acción. No concuerda con el sujeto.

Una prueba sencilla consiste en modificar el género o el número:

La soldado avanzaba temerosa.

El predicativo cambia porque concuerda con el sujeto.

En cambio:

La soldado avanzaba lentamente.

El adverbio permanece invariable.

Por tanto:

El complemento predicativo mantiene una relación con el verbo y con un sustantivo; el complemento circunstancial de modo complementa al verbo sin establecer esa concordancia.

¿El complemento predicativo siempre es un sintagma adjetival?

No. Aunque el sintagma adjetival es una de sus realizaciones más frecuentes, la guía contempla otras estructuras que pueden desempeñar esta función.

Por ello, no debemos utilizar una regla como «si es un adjetivo, es predicativo». Lo fundamental es comprobar qué relación mantiene con el verbo y con el sujeto o el complemento directo.

Complemento predicativo: cómo reconocerlo

Característica Ejemplo
Complementa al verbo Los soldados avanzaban temerosos
Establece una segunda predicación Los soldados estaban temerosos
Puede predicar del sujeto La atleta llegó agotada
Puede predicar del CD Dejó al niño cansado
Suele concordar en género y número La atleta llegó agotada / Los atletas llegaron agotados
No debe confundirse con el atributo Estaban temerosos → AT
No debe confundirse con el CCM Avanzaban lentamente → CCM

La idea fundamental es la doble predicación. Si un elemento nos dice algo sobre la acción verbal y, al mismo tiempo, atribuye una propiedad o estado al sujeto o al complemento directo, probablemente estamos ante un complemento predicativo.

A continuación podemos estudiar los complementos circunstanciales, que, a diferencia del predicativo, aportan normalmente información adicional sobre las circunstancias en las que se desarrolla la acción.

Complementos circunstanciales

Los complementos circunstanciales (CC) aportan información sobre las circunstancias en las que se desarrolla la acción expresada por el verbo: lugar, tiempo, modo, cantidad, causa, finalidad, compañía, instrumento, entre otras.

A diferencia de complementos como el complemento de régimen o el complemento locativo argumental, los complementos circunstanciales funcionan normalmente como adjuntos. Es decir, no están seleccionados por el significado del verbo, sino que añaden información a una estructura que puede existir sin ellos.

Observa:

Marta estudia por las tardes.

Marta → SN / Sujeto
estudia por las tardes → SV / Predicado verbal
estudia → Núcleo
por las tardes → SP / CCT

Podemos eliminar el complemento:

Marta estudia.

La oración continúa siendo gramatical y el verbo mantiene su significado básico. Por las tardes añade únicamente información temporal.

Cómo reconocer un complemento circunstancial

Tradicionalmente se han utilizado preguntas como ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿cómo? o ¿por qué? para localizar los complementos circunstanciales. Pueden servirnos como orientación inicial, pero no son una prueba sintáctica suficiente.

Observa:

Marta estudia en Madrid.

Marta reside en Madrid.

En ambas podríamos preguntar ¿dónde?, pero el análisis es diferente:

Estudia en Madrid → en Madrid = CCL

Reside en Madrid → en Madrid = CLOC

En el primer caso, la localización es una circunstancia añadida. En el segundo, está seleccionada por el significado del verbo residir.

Por tanto, antes de clasificar un elemento como circunstancial debemos comprobar que no desempeña una función argumental exigida por el verbo.

Tipos de complementos circunstanciales

Podemos distinguir diferentes complementos circunstanciales según el significado que aportan.

La denominación y las abreviaturas concretas pueden variar ligeramente entre materiales didácticos. Lo importante es identificar correctamente la función circunstancial y el significado que aporta.

Complemento circunstancial de lugar

El CCL expresa el lugar en el que se desarrolla la acción:

Estudio en la biblioteca.

en la biblioteca → SP / CCL

También puede aparecer mediante un sintagma adverbial:

Estudio allí.

allí → SAdv / CCL

Pero debemos recordar lo estudiado anteriormente: no todo complemento que expresa lugar es un CCL.

Reside en Málaga.

En este caso, siguiendo el criterio de nuestra guía:

en Málaga → SP / CLOC

La diferencia fundamental es que residir selecciona una localización, mientras que estudiar no la necesita.

Complemento circunstancial de tiempo

El CCT indica cuándo tiene lugar la acción, su duración o su localización temporal.

Llegó ayer.

ayer → SAdv / CCT

También puede estar formado por otras estructuras:

Llegó por la mañana.

por la mañana → SP / CCT

El complemento temporal suele poder eliminarse:

Llegó.

Complemento circunstancial de modo

El CCM expresa la manera en que se realiza la acción.

Avanzaban lentamente.

lentamente → SAdv / CCM

Aquí debemos recuperar otra distinción importante:

Los soldados avanzaban temerosos.
temerosos = CPVO

Los soldados avanzaban lentamente.
lentamente = CCM

Temerosos establece una segunda predicación sobre los soldados y concuerda con ellos. Lentamente, en cambio, únicamente indica cómo se desarrolla la acción y permanece invariable.

Complementos de causa y finalidad

El complemento circunstancial de causa expresa el motivo por el que sucede algo:

Lo hizo por miedo.

por miedo → SP / CCCausa

El complemento circunstancial de finalidad indica el propósito con el que se realiza la acción:

Estudia para el examen.

para el examen → SP / CCF

Conviene distinguir bien ambos significados:

por miedo → causa
para aprobar → finalidad

Uno explica por qué se produce la acción; el otro, para qué se realiza.

Complementos de compañía e instrumento

El complemento circunstancial de compañía expresa la persona o entidad con la que se realiza una acción:

Fue al cine con sus amigos.

con sus amigos → SP / CCComp

El complemento circunstancial de instrumento señala aquello que utilizamos para realizarla:

Abrió la puerta con la llave.

con la llave → SP / CCI

Los dos pueden estar introducidos por con, por lo que una vez más comprobamos que la preposición no determina por sí sola la función sintáctica. Debemos atender al significado y a la relación que mantiene el sintagma con el verbo.

Cuidado con los complementos de cantidad

Las expresiones de cantidad requieren especial atención porque la gramática actual permite diferenciar determinados casos que tradicionalmente se agrupaban como complementos circunstanciales.

Comparemos:

Trabajó mucho.

y:

El libro cuesta veinte euros.

En la primera, mucho aporta una información de cantidad o grado a la acción.

En la segunda, veinte euros está relacionado directamente con el significado de costar. Siguiendo el sistema de análisis de nuestra guía, lo consideraremos complemento de medida argumental (CMA) y no un simple complemento circunstancial de cantidad.

Esta misma función puede aparecer con expresiones de precio, medida, duración, peso o distancia cuando están seleccionadas por determinados verbos.

Un complemento circunstancial puede aparecer en distintas posiciones

Como los circunstanciales son normalmente adjuntos, suelen presentar cierta libertad de posición.

Observa:

Ayer Marta estudió en la biblioteca.

Marta estudió ayer en la biblioteca.

Marta estudió en la biblioteca ayer.

En los tres casos, ayer mantiene su función de CCT.

Esta movilidad puede ayudarnos a reconocer algunos complementos circunstanciales, aunque, como ocurre con las demás pruebas sintácticas, no debe utilizarse de manera aislada.

Puede haber varios complementos circunstanciales en una oración

Una misma oración puede contener diferentes circunstancias:

Ayer Marta estudió tranquilamente en la biblioteca.

Podemos analizar:

ayer → SAdv / CCT
tranquilamente → SAdv / CCM
en la biblioteca → SP / CCL

Los tres complementan al mismo núcleo verbal, pero cada uno aporta una información diferente.

Complementos circunstanciales: cómo reconocerlos

Característica Ejemplo
Aportan información adicional sobre la acción Estudia por las tardes
Normalmente funcionan como adjuntos Marta estudia / Marta estudia por las tardes
Pueden expresar lugar, tiempo, modo, causa, finalidad… Llegó ayer
Pueden presentar diferentes estructuras allí / por la mañana / con sus amigos
Suelen tener cierta movilidad Ayer estudió / Estudió ayer
Pueden aparecer varios en una misma oración Ayer estudió tranquilamente en casa

La principal dificultad no está en reconocer que un sintagma expresa lugar, tiempo, modo o cantidad, sino en determinar si realmente es una circunstancia añadida.

Por eso conviene seguir este orden: primero identificamos los complementos seleccionados por el verbo —CD, CI, CR, CLOC, atributo o CPVO— y dejamos los complementos circunstanciales para el final. Así evitaremos convertir en CCL cualquier expresión de lugar o en complemento circunstancial de cantidad cualquier expresión cuantitativa.

Tras estudiar los principales complementos del verbo, podemos detenernos en dos funciones que requieren un tratamiento específico: el complemento agente, característico de las construcciones pasivas, y el complemento de medida argumental.

Oraciones activas y pasivas

Según la relación que se establece entre el sujeto, el verbo y la acción expresada, podemos distinguir entre oraciones activas y oraciones pasivas. La diferencia fundamental está en el papel que desempeña el sujeto: en una oración activa suele realizar la acción, mientras que en una oración pasiva la recibe.

Observa:

El mecánico arregló el coche.

En esta oración, el mecánico realiza la acción de arreglar:

El mecánico → SN / Sujeto
arregló el coche → SV / Predicado verbal
arregló → Núcleo
el coche → SN / CD

Estamos ante una oración activa.

Ahora podemos expresar la misma situación de otra manera:

El coche fue arreglado por el mecánico.

En este caso, el coche pasa a ocupar la función de sujeto:

El coche → SN / Sujeto paciente
fue arreglado por el mecánico → SV / Predicado verbal
fue arreglado → Núcleo verbal
por el mecánico → SP / Complemento agente

Estamos ante una oración pasiva.

Oraciones activas

En las oraciones activas, el sujeto suele ser el elemento que realiza, experimenta o protagoniza el proceso expresado por el verbo.

Por ejemplo:

Los alumnos terminaron el examen.

Los alumnos → SN / Sujeto
terminaron el examen → SV / Predicado verbal
el examen → SN / CD

La construcción activa es la forma más habitual de organizar una oración en español.

Sin embargo, conviene evitar una definición demasiado mecánica del tipo «el sujeto siempre realiza la acción». Hay sujetos que no son verdaderos agentes:

María recibió una carta.

María es el sujeto porque concuerda con recibió, aunque no sea quien realiza una acción sobre otra entidad.

Por eso, para localizar el sujeto seguiremos utilizando nuestra prueba fundamental: la concordancia con el verbo.

Oraciones pasivas

En las oraciones pasivas, el sujeto no es normalmente quien realiza la acción, sino quien la recibe. Por este motivo recibe el nombre de sujeto paciente.

La estructura característica de la pasiva perifrástica es:

Sujeto paciente + ser + participio + complemento agente

Por ejemplo:

El coche fue arreglado por el mecánico.

El verbo de la oración pasiva se construye mediante una forma del verbo ser y el participio del verbo principal:

fue + arreglado

Además, el participio concuerda en género y número con el sujeto paciente:

El coche fue arreglado.
Los coches fueron arreglados.
La puerta fue arreglada.
Las puertas fueron arregladas.

De activa a pasiva

La transformación de una oración activa en pasiva nos permite comprender muy bien la relación entre ambas construcciones.

Partimos de:

El mecánico arregló el coche.

Tenemos:

El mecánico → Sujeto
el coche → CD

Al transformarla:

El coche fue arreglado por el mecánico.

se producen varios cambios:

CD de la activa → Sujeto paciente de la pasiva
Verbo activo → ser + participio
Sujeto de la activa → Complemento agente

Podemos representarlo así:

Oración activa Oración pasiva
El mecánico arregló el coche El coche fue arreglado por el mecánico
Sujeto Complemento agente
CD Sujeto paciente
arregló fue arreglado

Esta transformación es también una de las pruebas que pueden ayudarnos a reconocer el complemento directo, aunque no todas las oraciones transitivas admiten una pasiva con la misma naturalidad.

El complemento agente

El complemento agente (CA) aparece en las construcciones pasivas y señala quién realiza la acción que recibe el sujeto paciente.

Observa de nuevo:

El coche fue arreglado por el mecánico.

por el mecánico → SP / CA

El complemento agente aparece normalmente introducido por la preposición por.

No obstante, no es obligatorio que aparezca:

El coche fue arreglado.

La oración sigue siendo pasiva. Sabemos que alguien realizó la acción, pero no se especifica quién.

Por tanto, no debemos buscar obligatoriamente un complemento agente para considerar que una oración es pasiva.

Pasiva perifrástica y pasiva refleja

En español podemos expresar la pasividad mediante dos construcciones principales.

La primera es la pasiva perifrástica, formada con ser + participio:

Las entradas fueron vendidas ayer.

La segunda es la pasiva refleja, construida con se + verbo en voz activa:

Se vendieron las entradas.

En esta segunda oración:

se → marca de pasiva refleja
las entradas → SN / Sujeto paciente

Una prueba especialmente importante es la concordancia:

Se vendió la entrada.
Se vendieron las entradas.

El verbo cambia de número para concordar con el sujeto paciente.

Pasiva refleja o impersonal con «se»

Esta distinción resulta fundamental porque las dos construcciones pueden parecer similares.

Observa:

Se vendieron las entradas.

El verbo concuerda con las entradas:

Se vendió la entrada.

Por tanto:

las entradas → Sujeto paciente

Estamos ante una pasiva refleja.

Ahora:

Se recibió a los invitados.

Aquí a los invitados no funciona como sujeto. La oración carece de sujeto y el verbo permanece en tercera persona del singular.

Estamos ante una oración impersonal refleja.

La concordancia vuelve a ser una prueba fundamental para distinguir ambas construcciones.

No debemos confundir «ser + participio» con cualquier construcción atributiva

La presencia de ser y un participio puede orientarnos hacia una construcción pasiva, pero debemos analizar el significado de la oración y no aplicar la regla automáticamente.

En una verdadera pasiva existe una acción que podemos relacionar normalmente con una construcción activa:

La puerta fue cerrada por el conserje.

Podemos recuperar:

El conserje cerró la puerta.

Por eso, además de reconocer la forma ser + participio, resulta útil comprobar la relación que existe con la correspondiente oración activa.

Oraciones activas y pasivas: resumen

Característica Activa Pasiva
Sujeto Generalmente agente Sujeto paciente
Verbo Forma activa ser + participio en la pasiva perifrástica
CD Puede aparecer Se convierte en sujeto paciente
Complemento agente No Puede aparecer
Ejemplo El mecánico arregló el coche El coche fue arreglado por el mecánico

La transformación entre activa y pasiva nos ayuda a comprender que las funciones sintácticas dependen de la estructura de cada oración. El coche es complemento directo en El mecánico arregló el coche, pero se convierte en sujeto paciente en El coche fue arreglado por el mecánico.

Además, la pasiva refleja nos introduce directamente en uno de los apartados que más dificultades suele plantear en el análisis sintáctico: los diferentes valores de «se».

Los valores de «se»

La palabra se es una de las formas que más dificultades plantea en el análisis sintáctico porque no desempeña siempre la misma función. En unas oraciones es un pronombre con función de complemento directo o indirecto; en otras forma parte del verbo; y en otras actúa como marca de impersonalidad o de pasiva refleja.

Por eso, ante un se no debemos asignarle una función automáticamente. Primero tendremos que observar el verbo, los demás elementos de la oración y el significado de la construcción.

Podemos distinguir los siguientes valores principales de se.

«Se» como variante de «le» o «les»

Cuando los pronombres le o les aparecen delante de lo, la, los o las, se transforman en se.

Observa:

Entregué el libro a María.

Podemos sustituir los complementos:

Le entregué el libro.
Se lo entregué.

En esta última oración:

se → CI
lo → CD

El pronombre se sustituye a le y mantiene su función de complemento indirecto.

Podemos reconocer fácilmente este valor porque normalmente podemos recuperar le o les:

Se lo expliqué.
Le expliqué eso.

Se las entregaron.
Les entregaron las cosas.

Este se aparece, por tanto, delante de los pronombres lo, la, los, las.

«Se» reflexivo

El se reflexivo aparece cuando la acción realizada por el sujeto recae sobre el propio sujeto.

María se peina.

Podemos entender:

María peina a María.

El sujeto y la persona sobre la que recae la acción tienen el mismo referente.

Además, podemos añadir expresiones como:

María se peina a sí misma.

El pronombre reflexivo puede funcionar como complemento directo o complemento indirecto.

En:

María se peina.

se → CD

Pero observemos:

María se peina el cabello.

Aquí ya tenemos:

el cabello → SN / CD

Por tanto:

se → CI

Una regla práctica resulta especialmente útil:

Si no existe otro CD, el pronombre reflexivo puede funcionar como CD. Si ya encontramos un CD expreso, el pronombre desempeña normalmente la función de CI.

«Se» recíproco

El se recíproco aparece con un sujeto plural cuando dos o más participantes realizan una acción que recae mutuamente unos sobre otros.

María y Juan se saludaron.

Podemos parafrasear:

María saludó a Juan y Juan saludó a María.

También podemos comprobar el significado añadiendo expresiones como mutuamente, entre sí, el uno al otro:

María y Juan se saludaron el uno al otro.

En este caso:

se → CD

Sin embargo:

María y Juan se escribieron cartas.

Tenemos:

cartas → SN / CD

Por tanto:

se → CI

Como ocurría con el reflexivo, el pronombre recíproco puede desempeñar las funciones de CD o CI.

«Se» como parte del verbo pronominal

En otros casos, se forma parte del propio verbo. No funciona independientemente como CD o CI.

Observa:

Se arrepintió de sus palabras.

El verbo es arrepentirse, no simplemente arrepentir con un complemento añadido.

Por tanto, se forma parte del núcleo verbal.

Este valor aparece con los denominados verbos pronominales, que se construyen necesariamente o habitualmente con un pronombre átono.

En estos casos no tiene sentido interpretar que el sujeto realiza una acción sobre sí mismo:

Pedro se arrepintió.

No significa Pedro arrepintió a Pedro. Por tanto, no estamos ante un se reflexivo.

«Se» con valor aspectual

La guía incluye también usos en los que se aporta un valor aspectual, relacionado con la manera en que concebimos el desarrollo o la culminación de la acción.

Podemos encontrar construcciones en las que el pronombre refuerza la idea de que una acción se realiza completamente.

Este uso debe distinguirse tanto del reflexivo como del se estrictamente pronominal. Lo importante para nuestro nivel de análisis es comprender que no todo pronombre que acompaña al verbo representa un participante diferente en la acción.

«Se» como marca de pasiva refleja

En las pasivas reflejas, se no funciona como CD ni como CI. Actúa como marca de pasiva refleja.

Observa:

Se vendieron las entradas.

Tenemos:

se → marca de pasiva refleja
vendieron → Núcleo
las entradas → SN / Sujeto paciente

La prueba fundamental es la concordancia entre el verbo y el sujeto:

Se vendió la entrada.
Se vendieron las entradas.

Podemos relacionar además esta construcción con una pasiva perifrástica:

Las entradas fueron vendidas.

Por tanto, las entradas no es complemento directo, sino sujeto paciente.

«Se» como marca de impersonalidad

En las oraciones impersonales reflejas, se tampoco desempeña una función de CD o CI. Funciona como marca de impersonalidad.

Observa:

Se vive bien aquí.

No podemos identificar ningún sujeto. La oración significa, aproximadamente, que la gente vive bien aquí, pero la gente no aparece como sujeto tácito: la oración es impersonal.

Otro ejemplo:

Se recibió a los invitados.

Tenemos:

se → marca de impersonalidad
recibió → Núcleo
a los invitados → SP / CD

El verbo permanece en tercera persona del singular.

Pasiva refleja o impersonal refleja

Distinguir estas dos construcciones es uno de los problemas más habituales relacionados con se.

Comparemos:

Se vendieron las entradas.

y:

Se recibió a los invitados.

En la primera:

las entradas → Sujeto paciente

Existe concordancia:

Se vendió la entrada.
Se vendieron las entradas.

Por tanto, estamos ante una pasiva refleja.

En:

Se recibió a los invitados.

a los invitados funciona como CD, no como sujeto. El verbo aparece en tercera persona del singular y la oración carece de sujeto.

Por tanto, estamos ante una impersonal refleja.

Construcción Función de «se» Elemento destacado
Se vendieron las entradas Marca de pasiva refleja las entradas = sujeto paciente
Se recibió a los invitados Marca de impersonalidad a los invitados = CD

Cómo analizar los valores de «se» paso a paso

Cuando encontremos se, podemos seguir un orden para evitar aprender una larga lista de memoria.

1. ¿Aparece delante de lo, la, los o las?

Se lo entregué.

Probablemente es una variante de le/les → CI.

2. ¿El sujeto realiza la acción sobre sí mismo?

María se peina.

Estamos ante un se reflexivo → CD o CI.

3. ¿Hay varios participantes que realizan la acción mutuamente?

Juan y María se saludan.

Tenemos un se recíproco → CD o CI.

4. ¿Forma parte del propio verbo?

Pedro se arrepintió.

Estamos ante un verbo pronominal.

5. ¿Hay un elemento que concuerda con el verbo y puede interpretarse como sujeto paciente?

Se venden pisos.

Tenemos una pasiva refleja.

6. ¿La oración carece de sujeto y aparece normalmente en tercera persona del singular?

Se vive bien aquí.

Tenemos una impersonal refleja.

Los valores de «se»: resumen

La clave está en abandonar la idea de que «se» tiene siempre una función concreta. Debemos analizar cada construcción y preguntarnos qué relación mantiene el pronombre con el verbo y con los demás elementos de la oración.

Una vez dominados los valores de se, tenemos prácticamente todas las herramientas necesarias para analizar la oración simple. El siguiente paso será comprobar qué ocurre cuando en una misma estructura aparecen varias proposiciones: la oración compuesta.

Cómo analizar una oración simple completa

Ya conocemos las principales piezas del análisis sintáctico. Ahora debemos aprender a utilizarlas conjuntamente. Ante una oración simple, lo más eficaz es seguir siempre el mismo orden de análisis.

Podemos resumir nuestro método así:

Verbo → Sujeto → Predicado → Sintagmas → Complementos → Comprobación

Veámoslo con una oración:

Mi hermano entregó ayer las llaves al portero en la entrada.

1. Localizamos el verbo

El núcleo verbal es:

entregó → Núcleo (N)

Solo encontramos un verbo en forma personal, por lo que estamos ante una oración simple.

2. Localizamos el sujeto

Comprobamos la concordancia:

Mi hermano entregó...
Mis hermanos entregaron...

Por tanto:

Mi hermano → SN / Sujeto

Dentro del sintagma nominal:

mi → Modificador (M)
hermano → Núcleo (N)

3. Delimitamos el predicado

Todo aquello que no pertenece al sujeto forma, en este caso, el predicado:

entregó ayer las llaves al portero en la entrada → SV / Predicado verbal

El núcleo es el verbo predicativo entregó, por lo que tenemos un predicado verbal.

4. Identificamos los complementos

Ahora analizamos los sintagmas que dependen del verbo:

las llaves → SN / CD

Podemos comprobarlo mediante la sustitución:

Mi hermano las entregó.

Después:

al portero → SP / CI

Podemos sustituirlo por le:

Mi hermano le entregó las llaves.

Finalmente encontramos dos complementos circunstanciales:

ayer → SAdv / CCT
en la entrada → SP / CCL

El análisis básico queda así:

Mi hermano → SN / Sujeto
entregó ayer las llaves al portero en la entrada → SV / Predicado verbal
entregó → N
ayer → SAdv / CCT
las llaves → SN / CD
al portero → SP / CI
en la entrada → SP / CCL

Lo importante no es acertar mediante intuición, sino justificar cada decisión mediante las pruebas que hemos aprendido.

Cómo analizar una oración simple completa

Ya conocemos las principales piezas del análisis sintáctico. Ahora debemos aprender a utilizarlas conjuntamente. Ante una oración simple, lo más eficaz es seguir siempre el mismo orden de análisis.

Podemos resumir nuestro método así:

Verbo → Sujeto → Predicado → Sintagmas → Complementos → Comprobación

Veámoslo con una oración:

Mi hermano entregó ayer las llaves al portero en la entrada.

1. Localizamos el verbo

El núcleo verbal es:

entregó → Núcleo (N)

Solo encontramos un verbo en forma personal, por lo que estamos ante una oración simple.

2. Localizamos el sujeto

Comprobamos la concordancia:

Mi hermano entregó...
Mis hermanos entregaron...

Por tanto:

Mi hermano → SN / Sujeto

Dentro del sintagma nominal:

mi → Modificador (M)
hermano → Núcleo (N)

3. Delimitamos el predicado

Todo aquello que no pertenece al sujeto forma, en este caso, el predicado:

entregó ayer las llaves al portero en la entrada → SV / Predicado verbal

El núcleo es el verbo predicativo entregó, por lo que tenemos un predicado verbal.

4. Identificamos los complementos

Ahora analizamos los sintagmas que dependen del verbo:

las llaves → SN / CD

Podemos comprobarlo mediante la sustitución:

Mi hermano las entregó.

Después:

al portero → SP / CI

Podemos sustituirlo por le:

Mi hermano le entregó las llaves.

Finalmente encontramos dos complementos circunstanciales:

ayer → SAdv / CCT
en la entrada → SP / CCL

El análisis básico queda así:

Mi hermano → SN / Sujeto
entregó ayer las llaves al portero en la entrada → SV / Predicado verbal
entregó → N
ayer → SAdv / CCT
las llaves → SN / CD
al portero → SP / CI
en la entrada → SP / CCL

Lo importante no es acertar mediante intuición, sino justificar cada decisión mediante las pruebas que hemos aprendido.

Ejercicios de sintaxis: ahora te toca analizar

La mejor manera de aprender sintaxis es enfrentarse a oraciones diferentes. Empieza identificando únicamente el verbo, el sujeto y el predicado. Después incorpora progresivamente los complementos.

Puedes practicar con estas oraciones:

  1. Los alumnos terminaron el examen.
  2. Me gustan esas canciones.
  3. María compra pipas.
  4. Confío en mis amigos.
  5. Resido en Madrid.
  6. Los niños eran inteligentes.
  7. Los soldados avanzaban temerosos.
  8. Marta estudia por las tardes.
  9. El coche fue arreglado por el mecánico.
  10. Se vendieron las entradas.

En ellas aparecen muchos de los problemas que hemos estudiado: sujetos pospuestos, complemento directo, complemento de régimen, complemento locativo argumental, atributo, complemento predicativo, complementos circunstanciales, construcciones pasivas y diferentes valores de se.

Consejo: no mires una solución antes de intentar justificar tu propio análisis. En sintaxis, comprender por qué una función es correcta resulta mucho más útil que memorizar el resultado.

Sintaxis para ESO y Bachillerato

No necesitas dominar toda la sintaxis desde el primer momento. El aprendizaje debe ser progresivo.

En los primeros cursos de ESO, lo fundamental es comprender la estructura básica de la oración, reconocer los sintagmas y distinguir correctamente sujeto y predicado. A partir de ahí podemos incorporar los principales complementos verbales.

En 4.º de ESO y Bachillerato, el análisis exige mayor precisión. Aparecen distinciones como el complemento de régimen, el complemento locativo argumental, el complemento predicativo, los diferentes valores de se y las relaciones entre varias oraciones.

El objetivo final no debería ser acumular abreviaturas, sino comprender cómo se relacionan las palabras y los grupos dentro de una oración y ser capaz de justificar el análisis realizado.

¿Y si encontramos más de un verbo?

Hasta ahora hemos trabajado fundamentalmente con oraciones simples. Sin embargo, tarde o temprano encontraremos ejemplos como este:

María terminó el examen y salió de clase.

Tenemos dos núcleos verbales:

terminó
salió

Ya no basta con buscar sujeto, predicado y complementos. Ahora tendremos que averiguar qué relación existe entre las diferentes estructuras que forman la oración.

Podrán aparecer oraciones unidas mediante coordinación o yuxtaposición, pero también estructuras en las que una oración depende sintácticamente de otra: las oraciones subordinadas.

Ese será nuestro siguiente paso.

Continúa aprendiendo: la oración compuesta

En la siguiente guía aprenderás a reconocer y analizar paso a paso:

  • oraciones coordinadas y yuxtapuestas;
  • oraciones subordinadas sustantivas;
  • oraciones subordinadas adjetivas o de relativo;
  • oraciones subordinadas adverbiales;
  • nexos y relaciones entre las diferentes oraciones;
  • y el procedimiento completo para realizar el análisis sintáctico de una oración compuesta.

Preguntas frecuentes sobre sintaxis

¿Cómo puedo saber cuál es el sujeto de una oración?

La prueba principal es la concordancia entre el sujeto y el verbo. Cambia el número de uno de los elementos y comprueba si el verbo también debe cambiar: Me gusta esa canción / Me gustan esas canciones.

¿Todas las oraciones tienen sujeto?

No. Podemos encontrar un sujeto expreso, un sujeto tácito o una oración impersonal, que carece de sujeto.

¿Cómo puedo diferenciar el complemento directo del indirecto?

El CD puede sustituirse generalmente por lo, la, los, las, mientras que el CI admite normalmente la sustitución por le o les. Recuerda que la presencia de la preposición a no significa automáticamente que estemos ante un CI.

¿Todo complemento de lugar es un CCL?

No. Debemos diferenciar el complemento circunstancial de lugar del complemento locativo argumental (CLOC). En Estudio en Madrid, la localización es circunstancial; en Resido en Madrid, está seleccionada por el verbo.

¿Cómo puedo distinguir atributo y complemento predicativo?

El atributo aparece característicamente con ser, estar y parecer, y también con determinados usos semicopulativos. El complemento predicativo aparece con verbos predicativos y establece una segunda predicación sobre el sujeto o el CD: Los soldados avanzaban temerosos.

¿Por qué «se» no se analiza siempre igual?

Porque se puede tener diferentes valores: variante de le/les, reflexivo, recíproco, formar parte de un verbo pronominal, presentar valor aspectual o actuar como marca de pasiva refleja o de impersonalidad. Debemos estudiar la construcción completa antes de asignarle una función.

¿Cuál es el mejor orden para analizar sintácticamente una oración?

Puedes utilizar siempre esta secuencia:

Verbo → Sujeto → Predicado → Sintagmas → Complementos → Comprobación

Cuando haya varios verbos, tendremos que añadir un paso más: determinar cuántas oraciones existen y qué relación sintáctica mantienen entre ellas.

Sigue aprendiendo Lengua

La sintaxis forma parte de un conocimiento mucho más amplio de nuestra lengua. Puedes continuar repasando otros contenidos de Lengua Castellana y Literatura y utilizar las explicaciones, ejemplos, ejercicios y vídeos de esta web para avanzar progresivamente.

Y cuando domines el análisis de la oración simple, continúa con el siguiente nivel:

Oración compuesta: coordinación y subordinación

Fuentes

Para elaborar y actualizar estos contenidos se han tenido en cuenta como referencias fundamentales la Nueva gramática de la lengua española (NGLE) y el Glosario de términos gramaticales (GTG) de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, junto con su adaptación didáctica al análisis sintáctico trabajado en ESO y Bachillerato.