Mejores libros españoles del siglo XX

Hablar de los mejores de la Literatura Española no es sencillo porque estamos ante una de las potencias más importantes de la Literatura Universal. En esta entrada voy a ir recopilando los que a mi juicio son los mejores libros de autores españoles de todos los tiempos. Como el listado será amplio, lo iré haciendo poco a poco.

Mejores libros españoles del siglo XX

Campos de Castilla. Antonio Machado

Con este libro de 1912 y ampliado en 1917, la poesía de Antonio Machado evoluciona hacia la estética de la Generación del 98 en torno al paisaje castellano, el amor y la muerte y el carácter filosófico de los proverbios y cantares.

Zalacaín el aventurero. Pío Baroja

1908. Es difícil elegir una novela de Baroja, aunque casi siempre se destaca El árbol de la ciencia, lectura obligatoria en 2º de bachillerato. Sin embargo, me quedo con esta novela de aventuras en plenas guerras carlistas en la frontera entre Navarra, el País Vasco y Francia. Zalacaín es un héroe español con el que me divertí mucho impulsado por el ritmo trepidante de la escritura de Baroja.

Las cerezas del cementerio. Gabriel Miró

1910. Novela de la etapa decadentista de este escritor de la Generación del 14 en la que cuenta el amor del joven Félix Valdivia y su madrina, mujer casada mayor que él, Beatriz. Supone algo totalmente enfrentado a la moral rígida de la época. El libro se asimila mucho a las novelas del Realismo, marcadas por las diferencias de clase, lo que es moral y lo que no y, en esta obra, con gran importancia de la descripción de paisajes, aunque en escenarios con nombres ficticios.

Castilla. José Martínez Ruiz "Azorín"

Dentro de la reflexión crítica sobre la situación del país, Castilla es un libro de 1912 repleto de descripciones que se muestran a medio camino entre el avance y la evolución de los pueblos españoles, siempre unidos a su tradición. Está estructurado en relatos llenos de metáforas que dejan muy buen sabor de boca.

Diario de un poeta recién casado. Juan Ramón Jiménez

Este libro de 1916 hizo que el poeta de Moguer pasara de su etapa sensitiva a la etapa intelectual. La desnudez y la reflexión en torno a temas transcendentes con una fuerte presencia del mar, desembocan a uno de los mejores libros de la poesía española de todos los tiempos.

Luces de bohemia. Ramón María del Valle-Inclán

La obra en la que se define el esperpento es de 1920 y su protagonista, Max Estrella, deambula por unas calles de Madrid que a muchos nos hubiera gustado transitar. Bohemios, vividores, delincuentes, corruptos... es un descenso a los infiernos exagerado, pero con lazos directos con la realidad más actual. 

La malcasada. Carmen de Burgos

1923. Una mujer asfixiada por la presión del marido. Es Dolores, una mujer de gran sensibilidad que se queda sin oportunidades para abrirse un camino propio. Es posiblemente una obra que roza lo autobiográfico por parte de una escritora fascinante, que llenó este libro de los claroscuros de la sociedad de la época.

Doña Inés. José Martínez Ruiz Azorín

Sí, ya sé que ya he mencionado un libro de Azorín, pero este autor de la Generación del 98 es de mis preferidos. Esta posiblemente sea de sus mejores novelas, situada en la ciudad de Segovia en el siglo XIX, marcada por sus personajes ilustres y por sus gentes y en torno a una mujer soltera y rica, doña Inés, las conversaciones con su tío y un joven poeta. Su final nos descubre una novela muy redonda, de capítulos cortos y de descripciones al puro estilo de Azorín.

San Manuel Bueno, mártir. Miguel de Unamuno

1931. La imagen del párroco que ha perdido la fe hace que el lector se haga preguntas en torno al papel social de la religión y de las creencias. Este texto breve está lleno de un valor simbólico en torno a los escenarios (la montaña o el lago) o a los nombres de los personajes (Ángela, Manuel y Lázaro).

La familia de Pascual Duarte. Camilo José Cela

1942. Pascual Duarte, pese a su violencia, enarbola el pensamiento de la España rural y la fuerza de venganza que solo se consigue derramando sangre. Cela muestra una sociedad patriarcal de mujeres infieles, abortos y niños que mueren o hasta discapacitados que se ponen a la altura de los cerdos. Se trata de un relato que estremece por su capacidad para criticar un modelo social.

Nada. Carmen Laforet

1945. Primer premio Nadal y lo gana una mujer, Carmen Laforet sorprendió al jurado, casi como su protagonista, una chica de pueblo que llega para estudiar a la ciudad con una forma de ver la vida muy peculiar y que se ve en una familia rota y marcada por las disputas personales. Laforet introduce su argumento mostrando con mucho detalle la Barcelona de Posguerra.

El Jarama. Rafael Sánchez Ferlosio

1956. Una jornada junto al río, una única jornada donde no parece ocurrir nada y precisamente esa es la riqueza de esta novela, de diálogos tan naturales y con tantos matices y de descripción tan viva y detallada, que la estamos ante un libro único y maestro. Y sí, al final termina sucediendo algo importante y grave que no impide que el autor mantenga su fórmula narrativa. 

Entre visillos. Carmen Martín Gaite

1957, La novela rompe desde su realismo. En él se refleja la vida conformista de las jóvenes casaderas de una ciudad de provincias. La llegada del nuevo profesor alemán al instituto cambia los esquemas e incrusta un nuevo mensaje social en la literatura española.

Tiempo de silencio. Luis Martín-Santos

1961. He de reconocer que por momentos estuve a punto de dejar fuera esta novela debido a que la narración me parece que llega a ser pedante y la haga difícil de seguir para el lector de a pie. Sin embargo, creo que hace un gran uso del español culto que no está mal recordar de vez en cuando. El argumento, en torno a don Pedro, un joven médico que investiga un cáncer con ratones, es surrealista y delirante con momentos brillantes. 

Las edades de Lulú. Almudena Grandes

En 1989, la literatura erótica llegó al gran público con Lulú, a medio camino entre la niña que descubre el sexo, la dependencia hacia un hombre, la libertad sexual y el juego de vicio, con una gran dosis de morbo que roza la indiscreción y más tarde incluso el abuso.