Toma de decisiones: iniciar nuevos caminos


¿Es la capacidad a la hora de tomar decisiones lo que diferencia a un triunfador de un perdedor? Para muchos sí, pero en mi opinión, hay algo más importante.

Mucho se habla de la toma de decisiones, de elegir bien, de la dificultad que supone para el hombre, de que la toma de decisiones diferencia a los ganadores de los perdedores... creo que la toma de decisiones está sobrevalorada y que lo que realmente importante no es tomar una decisión en un momento concreto, sino lo que viene después, consolidar ese cambio que conllevan las decisiones.

En mi opinión, el 99% de las decisiones que toma una persona se rectifican o no se llevan a cabo. Para tomar una decisión importante y hacer efectivo un cambio de vida es necesario esfuerzo y sacrificio. Mientras más complicado sea el objetivo, más trabajo será necesario y si hablamos de cambios profesionales o de vida, podemos estar hablando de mucho tiempo. Voy a exponer mi caso.


La toma de decisiones: ¿Cuándo y por qué?

Así me ocurrió a mí. Estudié periodismo y comencé muy pronto a trabajar, quizás demasiado pronto. Durante 17 años dedicándome a esta profesión he visto cómo compañeros de promoción nunca han llegado a ejercerla y se han tenido que dedicar a otras tareas. Yo fui un privilegiado en ese sentido, pero lejos de sentirme orgulloso, empecé a quemarme progresivamente. Las dificultades para descansar y tener vacaciones, tener que producir noticias "como churros" en lugar de hacer periodismo de calidad o las presiones tanto desde la misma empresa como externas hicieron que cada vez me sintiera más incómodo. Si a todo esto le sumamos una seria crisis económica que me dejó arruinado, es normal que un día tomara una decisión, la de cambiar de profesión, aunque tenía un serio inconveniente: no podía dejar de trabajar, ya que tenía hipoteca, deudas y tenía que vivir.


La chispa que prende hacia la toma de decisiones: la primera y lejana idea

A finales de 2011 conocí a Ana, hoy mi mujer. Durante aquellos días, ella inició un cambio profesional. Dejaba su trabajo como óptica para comenzar como profesora de Secundaria, aunque aquello le supuso tener que irse a vivir a otra provincia. Pese a que tuvo dificultades (incluido un año en el paro por los recortes) su esfuerzo terminó recompensado y hoy está trabajando en su ciudad.

Su cambio despertó en mí la posibilidad de seguir sus pasos, educar a jóvenes es una tarea apasionante unido a que siempre había tenido muchas inquietudes en torno a la Lengua y la Literatura y en torno a ello podría tener un camino ilusionante por emprender como profesor de Lengua.

Sin embargo, todo parecía muy lejano. Necesitaba hacer el máster de profesorado. Para matricularme en él era necesario el B1 de inglés. Y si lograba todo aquello, aún vendría lo más difícil, todo lo que supone estudiar y superar un proceso de oposiciones. Todo ello mientras seguía siendo periodista, con sus horarios y presiones.


La convicción, el factor que lo cambia todo

Decidí iniciar aquel camino. Pero lo hice sin confiar en exceso, en plan "por intentarlo no pierdo nada". Había que empezar por el inglés. Me limité a inscribirme en las pruebas libres del B1 y a estudiar la semana anterior a los exámenes. Suspendí tanto en junio como en septiembre. Al año siguiente lo intenté a través de unos cursos online, pero no hice nada durante todo el año y solo volví a limitarme a estudiar los días previos. Volví a suspender.

Sin embargo, mis problemas en torno al periodismo se agravaron con muchas presiones y problemas económicos que me obligaron a aceptar tanto trabajo que estuve mucho tiempo sin un solo día de descanso. Había que ponerse en serio y dedicarle el esfuerzo que hasta ese momento no había demostrado. Mi convicción debía crecer, no se trataba de intentarlo por probar, sino de intentarlo para conseguirlo.


La decisión de ver el camino paso a paso

Tras la toma de decisiones creemos que el cambio puede venir rápido. Pero cuando vemos los trayectos en su totalidad se hacen mucho más complicados, la mejor forma de hacer las cosas es poco a poco, paso a paso. Así, visualicé los objetivos de forma individualizada. El primero era el B1 de inglés. No se trataba de hacerlo de forma inmediata estudiando una semana y confiar en la suerte, aquello no me había funcionado. Empecé a ir a clase, a estudiar un poco cada día y tras un curso, conseguí aprobar los exámenes. Ya podía pasar al siguiente objetivo que era el máster de profesorado.

Por un problema administrativo no me pude matricular en el máster durante el siguiente curso, así que tocaba esperar y me planteé aquel año para dar salida a mis inquietudes literarias y ampliar mis lecturas. Fue un año de enriquecimiento en torno a las letras, leyendo mucho y publicando un libro de poemas.

Pero cuando llegó la oportunidad, me matriculé en el máster. Era un año de universidad presencial, algo que con el trabajo no resultó nada fácil. Tuve que hacer encaje de bolillos para ir a clase y poder entregar todos los trabajos, incluso un accidente de tráfico me tuvo fuera de combate el primer de curso. Pero al final, el esfuerzo y contar con buenas compañeras, hizo posible obtener el título y sacar buena nota.

Justo en aquel verano hubo oposiciones, pero no pude presentarme, ya que en los plazos de inscripción aún no tenía el título del máster. Tendría que esperar dos años más.


Acomodarse o seguir adelante con tu decisión

En marzo de 2017, unos meses después de obtener el máster, comencé a trabajar en el departamento de marketing y comunicación de un grupo editorial. Era un trabajo estable, en mi ciudad, en un sector que me gustaba al estar relacionado con la literatura y con buen ambiente de trabajo. Por delante tenía la opción de acomodarme en aquel trabajo o estudiar para las oposiciones de profesor de Secundaria siguiendo adelante con mi decisión.

Tras muchas dudas, decidí intentarlo e intentarlo con fuerza. A partir de septiembre me apunté a una academia. De inicio lo veía muy complicado, ya que tendría que competir con filólogos más especializados en la materia y yo era licenciado en otra especialidad.

Aunque me costó, comencé a coger rutinas de estudio, una hora por la mañana antes de entrar a trabajar, dos horas al regresar, los sábados iba a la academia y los domingos tocaba estudiar casi al completo. Pero no se trataba solo de estudiar, había que conocer los clásicos españoles, afrontar comentarios lingüísticos, territorio virgen para mí, y realizar una programación didáctica.

Fueron meses complicados con más de una crisis, pero con la ayuda de Ana, que en estas oposiciones buscaba también su plaza fija y la motivación de todas las etapas ya superadas, nos plantamos en el día de los exámenes.

Reconozco que tuve suerte con los temas a defender, ya que pude escribir sobre uno de mis favoritos y aunque me quedé sin tiempo para terminar los dos comentarios, conseguí pasar al segundo examen con una nota aceptable. En la segunda prueba, de carácter oral, no solo me sirvió todo el trabajo de meses confeccionando una programación y unas unidades didácticas propias, sino que mis años como locutor y presentador me hicieron  poder defenderlas con solvencia. Cuando el día de las notas vi una calificación final de 8.14 no me lo podía creer.

Es verdad que el proceso de concurso-oposición posterior me dejó sin plaza de funcionario, pero sacar una nota alta ha servido para que en el comienzo de curso me hayan llamado para trabajar de interino en un instituto durante todo el curso. La recompensa ha llegado casi siete años después de tomar la decisión en un trayecto que ha tenido subidas y bajadas, pero que ha ido poco a poco avanzando.


Cumplir objetivos: los fracasos se pueden superar

Aunque tenga que volver a presentarme a las oposiciones para lograr la plaza, creo que mi cambio profesional ya es un hecho. Aunque haya pasado de estar trabajando en la editorial un día para horas después verme dando clases de Lengua y Literatura en un instituto, el trayecto ha sido largo y de años.

La clave creo que ha sido insistir y no mermar. He sufrido el fracaso. Lo hice en mi primera profesión, en aquellos primeros exámenes de inglés, cuando la falta de beca casi me deja sin hacer el máster, cuando no podía concentrarme para estudiar y me ponía a hacer otra cosa o cuando no podía realizar el comentario que se había enviado esa semana desde la academia por el trabajo. Pero supe reponerme ante esas adversidades.

Por todo esto, hay que ir más allá de una simple toma de decisiones. Puedes decidir entre un trabajo u otro, casarte o no casarte, irte a vivir a otro sitio o lo que comes hoy. Pero piensa que una vez decidido también puedes no ejecutarlo, rectificar, darte por vencido o planificarte bien, esforzarte y llegar hasta el final.

Recuerda además cuando lo veas todo oscuro que la vida casi siempre ofrece una nueva oportunidad, organízate bien, da cada día un pequeño paso y al final, todo suma para lograr lo que un día te propusiste. Sé que por delante seguramente se me planteen nuevos problemas, pero los del pasado ya son historia.


Frases sobre toma de decisiones

Me gustaría dejarte algunas frases que me han ayudado en torno a la toma de decisiones:

"El riesgo de una decisión equivocada es preferible al terror de la indecisión".

Maimónides

"Cuando la situación es adversa y la esperanza poca, las determinaciones drásticas son las más seguras".

Tito Livio

"Las peores decisiones en la vida son las que tomamos basándonos en el miedo".

Sherrilyn Kenyon

"Usar el poder de decidir te da la capacidad de superar toda excusa para cambiar cualquier parte de tu vida en un instante".

Anthony Robbins

"La decisión es un cuchillo afilado que corta limpio y recto; la indecisión, es un cuchillo embotado que hace trizas y desgarra, y deja bordes irregulares detrás de él".

Gordon Graham

"Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio; En ese momento, no sirve de nada fingir que no pasa nada, Ni disculparnos diciendo que aún no estamos preparados. El desafío no espera. La vida no mira hacia atrás".

Paulo Coelho

"Si no diseñas tu propio plan de vida, es probable que te caigas en el plan de vida de otra persona. ¿Y adivina qué han planeado para ti? No mucho".

Jim Rohn

"El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va".

Antoine de Saint-Exupéry

"Cambiar nuestra decisión establece un mal hábito. Esto refuerza la toma de decisiones como una expresión de desconcierto e ignorancia, en lugar de sabiduría y libertad".

Sakyong Mipham

"Todos tomamos decisiones y al final estas decisiones nos definen".

Ken Levine

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