3 historias de lectura emocionantes

La niña que tiene que recorrer la montaña sobre su yegua para ir a la biblioteca, la iniciativa que lleva libros dedicados a la prisión y la mujer que fue durante medio siglo el faro de los lectores de una ciudad.

La lectura es emoción. Hay lecturas de todo tipo para lectores de lo más diverso, pero no todo el mundo tiene igual facilidad de acceso a los libros o hay quien dedica toda su vida a los libros, de ahí que en el día a día se produzcan historias de lectura sorprendentes. 

Creo que quienes vivimos en zonas urbanas de España no somos conscientes de la cantidad de servicios que tenemos a nuestro alcance. De hecho, es raro que cualquier pueblo de nuestro país no tenga consultorio médico, colegio, farmacia o biblioteca. Sin embargo, hay zonas en el mundo donde conseguir un libro puede convertirse en un lujo que no es fácil alcanzar. Hoy quiero traerte a mi blog algunas historias de lectura sorprendentes que he conocido recientemente.

La niña que cabalga 40 minutos sobre su yegua para ir a la Biblioteca

Karen Moya solo tiene 7 años, vive en una zona rural de Ciudad Bolívar en Venezuela y cada semana emprende una aventura de 40 minutos por una vereda para ir a la biblioteca más cercana. Lo hace a lomos de la yegua Fortuna y con la única compañía de su perra Coral.

Karen vive con sus padres y su hermana pequeña en una casa aislada en el campo donde no tienen ni luz, ni televisión, ni internet. Viven del ordeño, las gallinas y de la agricultura, labores en las que ella también tiene que colaborar. Sin embargo, intenta sacar cada semana unas horas para acercarse a la biblioteca de donde sacar algunos libros con los que poder perfeccionar su lectura, ya que todavía confunde algunas letras.

Libros dedicados para las mujeres de la cárcel

Los días en prisión no deben ser fáciles. Para que las mujeres encerradas puedan pasar su tiempo en compañía de un libro y para que se sientan menos solas, María Rufilanchas, impulsó el proyecto "A las olvidadas", una recogida de libros que se inició en marzo para hacer más fácil la vida a las internas de su privación de libertad. Apenas un año después, está ultimando la tercera convocatoria. 

Todo comenzó en la cárcel de Soto del Real. En apenas 4 semanas la iniciativa tomó carrerilla en las redes sociales y llegaron 680 paquetes de libros. "Fueron las cuatro semanas más bonitas que he vivido en el estudio", confiesa Rufilanchas. La única condición era que el libro estuviese pensado para las internas y que incluyese una breve dedicatoria en el epígrafe.

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La jubilación de una mujer que estuvo 47 años como faro de los lectores

47 años ha pasado Pepucha metida en una librería. Hablamos de Josefa Marante Vázquez, trabajadora de Librería Arenas de La Coruña y que se jubilaba en los últimos días de 2018. «Toca descansar y viajar lo que se pueda. Y también leer», comenta. Empezó su carrera laboral en la librería Cervantes que existía en la plaza de María Pita. «Tenía 17 años recién cumplidos. En 1972 me vine para aquí, para Arenas, que era la misma empresa», recuerda en un reportaje de La Voz de Galicia. Se marcha entre el cariño de toda su gente que organizó una cena de despedida. 

Ahora durante estos días en los que se escuchan que muchas librerías cierran, se echan de menos profesionales como Pepucha, además de librera, lectora feroz para conocer qué recomendaciones hacer a sus clientes. «Mis preferidas son las de Acantilado y Asteroide. También leo best sellers para saber, que es mi trabajo», confiesa.

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Me interesan mucho este tipo de historias. Si conoces alguna no dejes de contármela.

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