Hablar en público: consejos para garantizar el éxito

Consejos para hablar en público, perdiendo el miedo y consiguiendo una comunicación oral eficaz.

El primer día de cada curso suelo dejar claro a mi alumnado que escribir es importante, pero hablar también lo es. Me refiero a hablar más allá de la conversación con los amigos, hablar ante personas y grupos que esperan que le transmitamos algo importante. Por ello, hay que quitarse cualquier complejo a la hora de hablar en público.

Dominar la comunicación oral es algo necesario para quienes se vayan a dedicar a la comunicación, la docencia o a dar conferencias, pero también es algo imprescindible en todas las demás profesiones y el bloque de hablar y escuchar es uno de los pilares de la asignatura de Lengua castellana y Literatura en Educación Secundaria. Tras salir del instituto, los jóvenes necesitarán hilar discursos correctos y efectivos. En primer lugar, porque las entrevistas de trabajo son ya eso, hablar ante una persona que nos escucha atentamente y que nos pedirá que traslademos nuestros conocimientos sobre una materia. Después, porque casi todas las personas tienen que exponer en algún momento un trabajo académico, grabar un vídeo o presentar un proyecto empresarial. Y por último, la mayoría de profesiones requieren del dominio de la oralidad: desde un comerciante que necesita exponer los beneficios de su producto para venderlo; a un camarero que expone las bondades de una carta de comidas; un mecánico que quiere que el cliente retorne tras una reparación; o un comercial que ofrece servicios a puerta fría. Todo esto es hablar en público, aunque en este artículo vayamos a centrarnos en intervenciones ante un grupo de espectadores amplio.

Miedo a hablar en público

Para hablar en público no hay muchos misterios y depende de un único requisito, sí, uno solo: perder el miedo a hablar en público. Efectivamente, es el único impedimento, perder el miedo y ponerse a hablar. Ya entraremos en planificación, ejecución, dicción o gestualidad, pero estos aspectos tratarán de perfeccionar el mensaje, no emitirlo. Una vez perdido el miedo a hablar en público se podrá hacer mejor o peor, pero todo es ponerse y hacerlo en una capacidad que se va perfeccionando con la práctica.

Cuando uno se pone en un escenario a hablar, cuando se levanta ante un grupo en una reunión o cuando se enfrenta a una cámara, debe ser consciente de que en algún momento se equivocará. Esa es la clave, aceptarlo. En cualquier momento puede llegar una traba, una duda, un bloqueo... les pasa a los mejores oradores, pero hay que verlo como una oportunidad. Lo principal es asumirlo con naturalidad, mostrarse humano, pedir disculpas y continuar. Si esto se hace así, mostrando que somos humanos, nos ganaremos a la audiencia; el público lo entenderá y empezaremos a caerle bien porque nos estaremos poniendo a su nivel y dejaremos de ser ese ser superior inaccesible. Por lo tanto, fuera miedos, aceptemos que no hay nada que nos diferencia del público, solo que tenemos un mensaje que trasladar y ese es el único objetivo, no la perfección ni la belleza.

Oratoria

Normalmente, cuando nos referimos a hablar en público, muchos teóricos se refieren a la Oratoria. El diccionario dice de la Oratoria que es el "arte de hablar con elocuencia". Y define la elocuencia como "facultad de hablar o escribir de modo eficaz para deleitar, conmover o persuadir". Ojo con esto. En una gran mayoría de los casos, el objetivo de hablar en público será deleitar, conmover o persuadir, pero no siempre. Por lo tanto, es importante dominar el arte de la Oratoria, pero habrá que adaptarse a la intención comunicativa de cada situación. Por ejemplo, si lo que buscamos es una interpretación de un texto literario, estaremos hablando de deleitar o conmover y será Oratoria; o si lo que buscamos es convencer sobre la capacidad de un producto o servicio para su venta, estaremos intentando persuadir para su compra; también será Oratoria. Pero por ejemplo, si hablamos solo de moderar un debate, presentar a otra persona en un acto público o informar en una rueda de prensa, creo que no estamos ante el arte de la Oratoria y tan solo tendremos que trasladar un mensaje oral siendo los únicos requisitos querer hacerlo y mostrar corrección. Pero también es hablar en público y se mantiene el fin de comunicar.

Oratoria y Retórica

Dos conceptos que se relacionan y confunden con razón son los de Oratoria y Retórica. La Oratoria ya hemos visto que se refiere al arte de hablar. Relacionada con la Oratoria tenemos la Retórica, que quizá se asemeje más a nuestra intención. Habla del conjunto de reglas o principios que se refieren al arte de hablar o, como dice el diccionario, "arte de bien decir". En el caso de la Retórica estamos ante el proceso, pues detrás de ella hay una elaboración metódica del discurso. Según García Berrio, la Retórica es el arte de elaborar discursos gramaticalmente correctos, elegantes y, sobre todo, persuasivos. Por lo tanto, la clave está en el verbo elaborar y es precisamente la Retórica lo que nos va a servir para esa labor previa de hablar en público partiendo desde la teoría y saltando después a la práctica.

Hablar en público para los griegos

La Retórica es una invención muy antigua, hay que remontarse a la Antigua Grecia, a la Retórica de Aristóteles que presentaba cuatro partes principales en la elaboración y pronunciamiento del discurso:

  • A. Inventio: orientación acerca de la búsqueda de las ideas generales del discurso.
  • B. Dispositio: organización de las ideas previas en apartados:

  1. Exordium (presentación): tiene como finalidad presentar el asunto captando la atención del destinatario y despertar en él interés.
  2. Expositio (exposición de la tesis): muestra la postura a defender en torno a la cuestión sobre la que se reflexiona. Debe ser clara y objetiva.
  3. Argumentatio (argumentación): explicación de premisas y argumentos.
  4. Confirmatio (confirmación): fortalecimiento de la tesis defendida.
  5. Refutatio (contraargumentación): cuando se pugna con una o varias tesis adversas hay que contraargumentar lo dicho por el oponente.
  6. Peroratio (epílogo): recordatorio de las partes más relevantes de lo expuesto pudiendo incluir un recurso a los sentimientos y la razón.

  • C. Elocutio: convertir todo lo planificado en la dispositio en oraciones gramaticalmente correctas de forma precisa y clara con el fin de convencer, de forma elegante y consiguiendo la persuasión. Se trata de darle la forma final al discurso.
  • D. Actio: puesta en escena del orador declamando el discurso. Se solía hacer memorizando el texto.

No quiere decir todo esto que para conseguir hablar en público con éxito sea necesario hacer un curso de Oratoria o seguir al pie de la letra todo el proceso de la Retórica y memorizar un texto amplio. Lo ideal es planificar los discursos con el mayor detalle posible, pero habrá veces en las que no sea posible o que incluso necesitemos improvisar. Ante esto, lo mejor es conocer algunas técnicas y trucos para hablar en público, tratar de interiorizarlos para que finalmente sea la práctica lo que nos haga ir mejorando poco a poco. En mi caso, suelo hacerme un esquema con las ideas básicas que durante el discurso voy desarrollando, es algo que se puede hacer si conoces bien el tema del que hablas. Vayamos por lo tanto a estos consejos de cara a lo que los griegos denominaron Actio, el momento de la puesta en escena, lo que se denomina hablar en público.

En relación a los argumentos, te puede interesar este artículo sobre las falacias.

Técnicas para hablar en público

El primer error que cometemos cuando hablamos de hablar en público (valga la redundancia) es llamarlo así, hablar. No se trata solo de hablar, ya que la comunicación humana encierra una pluralidad de códigos donde está el lenguaje verbal, que además de las palabras integra la paralingüística, y el lenguaje no verbal. Estamos ante lenguaje en su totalidad en la línea de la definición de J. Dubois:

Capacidad específica de la especie humana para comunicarse por medio de un sistema de signos vocales (o lengua) que ponen en juego una técnica corporal compleja y que supone la existencia de una función simbólica y centros nerviosos genéticamente especializados.

Lenguaje verbal y no verbal

Según la profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, Conxita Golanó, un 65% de la información transmitida en una exposición oral proviene del lenguaje no verbal y solo el 35% de la información proviene del lenguaje verbal. Yo no sé si está tan descompensado, pero sí creo que una mala estrategia no verbal puede echar por tierra un buen discurso verbal y a veces una buena presencia y una correcta gesticulación pueden dejar en un segundo plano algunos errores de lenguaje verbal. Golanó defiende que para captar y mantener la atención, hay que usar con eficacia el lenguaje verbal y el no verbal.

A la hora de hablar en público y dentro del lenguaje verbal no podemos olvidarnos del paralenguaje, es decir, aquellas cualidades de la voz que consiguen modificar los sonidos: dicción, tono, fluidez, ritmo y entonación. Todo ello hará posible que se nos entienda, que no sonemos aburridos y que nuestra voz se adapte al mensaje. Por ejemplo, no es la misma entonación la que se usa al contar un chiste que al dar un pésame.

En cuanto al lenguaje no verbal, hacemos una categorización, según la división de F. Poyatos:

  • Quinésica: movimientos corporales y posiciones resultantes con valor comunicativo. Tenemos aquí gestos, posturas y la mirada.
  • Proxémica: utilización del espacio para comunicarse pudiendo ser desde una distancia cercana a una distancia más lejana o pública. Aquí pueden además jugar un papel importante la edad, el agrado, el estado de nerviosismo o el sexo.
  • Otros comportamientos comunicativos: van desde la vestimenta, el color, el olfato, la ornamentación o la utilización de objetos (el famoso adoquín de Albert Rivera en el debate electoral).

El lenguaje no verbal debe ayudar a reforzar o expandir la información verbal, pero de no utilizarlo bien, corremos el riesgo de que podamos contradecirla o incluso sustituirla. Por ejemplo, si hacemos una afirmación sudando y moviendo mucho las manos en señal de nerviosismo, estaremos generando dudas en lugar de afirmar.

En relación a la comunicación no verbal, te aconsejo los análisis que realiza el profesor José Luis Martín Ovejero como este sobre una rueda de prensa de la ministra de Trabajo.

Consejos para hablar en público

Siguiendo a Golanó vamos a destacar algunos de sus 50 consejos prácticos para conseguir una buena exposición oral compactándolos en algunos menos:

Lenguaje verbal

  • Organizar el discurso en partes. No solo con el clásico sistema de introducción, desarrollo y conclusión, sino siguiendo un orden por importancia, lógica, cronología o interés, según decidamos en función de nuestro mensaje e intención.
  • Emplear conectores discursivos para organizar y cohesionar las ideas y partes del discurso (En primer lugar, en este sentido, resumiendo...). Estos conectores se pueden ir alternando con expresiones de lugar y tiempo (ya hemos visto, hablemos ahora de...)
  • Utilizar un vocabulario que se adecúe al tema del discurso, a los conocimientos de la audiencia, a la formalidad de la ocasión y al propósito. Debemos evitar palabras baúl o multiuso como cosa, eso, tema...
  • Construir frases breves y sencillas evitando una sintaxis compleja.
  • No abusar de muletillas (o sea) ni de comodines fonéticos (emmm).
  • El discurso debe ser claro, ir al grano y se debe entender sin dificultad. Debemos adecuar el registro lingüístico a la audiencia (si hablamos a un público que no es culto, no podremos utilizar vocabulario culto).
  • No sobrecargar el discurso de información con demasiados datos o repitiendo ideas.
  • Evitar una entonación monótona dando variedad, alternando frases enunciativas con exclamativas e interrogativas, subrayando con la voz palabras clave o lanzando preguntas retóricas.
  • Pronunciar con claridad para que se entienda bien. Si nos equivocamos o nos saltamos alguna sílaba, repetimos la palabra.
  • La voz debe llegar con el volumen adecuado a todas las personas de la sala. Esto se debe probar previamente y si con la simple voz no se consigue, será necesario utilizar micrófono.

Lenguaje no verbal

  • Utilizar gestos abiertos acompañando con las manos, pero sin moverlas en exceso. Mostrarse en posición firme evitando interponer objetos entre el cuerpo y el público, teniendo siempre la cara visible para todos, nunca dando la espalda.
  • Acompañar momentos del discurso con gestos concretos. Por ejemplo, si hablamos de dos ideas clave, levantar dos dedos; si hablamos de una distancia o una dirección, indicarla gestualmente.
  • Evitar tics gestuales por nerviosismo como agitar el bolígrafo o tocarse el pelo.
  • Los movimientos serán siempre pausados, nunca bruscos.
  • Repartir miradas entre el público, combinando diferentes tipos de mirada y atendiendo a las reacciones de la audiencia para adaptar el discurso si es necesario. Se debe mirar a la cara y no de reojo, con franqueza para mostrarnos abiertos.
  • Evitar miradas al vacío, al sueño o al techo.
  • Aunque se esté leyendo un guion, siempre hay que tener contacto visual con el público.
  • El vestuario debe corresponderse con la personalidad de la persona que habla, también con el propósito de la comunicación, el registro y el contexto. No es lo mismo hablar frente a un público juvenil en un instituto que en una gala de premios de la alta sociedad.
  • El uso de presentaciones proyectadas, vídeos, documentos impresos u otros medios de apoyo ayudan a atraer la atención, ejemplificar y ser más ameno. El uso deberá estar justificado y tener un fin en consonancia con el objetivo del discurso, se deben ver y escuchar bien, mantener nuestra línea de imagen, con una tipografía adecuada y que no sustituyan lo que dice el orador, sino complementarlo. Se debe comprobar previamente que todo funciona correctamente.

Consejos generales

Introducción

Elige bien las primeras palabras para captar desde el principio el interés del público. Debes intentar sorprender y crear un clima favorable. Puedes usar el humor, contar una anécdota y generar expectativas sobre el tema de la exposición.

Conclusión

Debe ser clara, breve y directa. Hay que responder a las preguntas que se hayan ido generando durante la exposición, utilizando la voz activa. Si además somos capaces de ser emotivos, lo estaremos bordando.

Dominio del tema

Nunca hay que dudar. Si estás hablando sobre un tema, debes parecer experto en el mismo, por lo que es necesario estudiarlo en profundidad previamente para adquirir seguridad. Para ello, consulta fuentes documentales de referencia, se riguroso en la elección de ideas y construye argumentos sólidos.

Atención e interés

Si tú notas que estás sonando aburrido y que no conectas con el público, es que algo está fallando. Intenta cambiar el tono, hacer participar al público o sacar algún elemento audiovisual.

Adaptarse al tiempo

No debes sobrepasar ni reducir el tiempo establecido. En todo caso, siempre es mejor quedarse algo corto que alargarse en exceso. Distribuye además el tiempo con eficacia. Un 10% para la introducción, un 70% para el cuerpo del discurso y un 20% para las conclusiones puede ser una distribución adecuada.

Hablar en público desde mi experiencia personal

Hay personas a las que nos atrae especialmente eso de hablar en público y os animo a que lo disfrutéis como lo disfruto yo. Si os tenéis que subir a un escenario, no lo hagáis para sufrir, sino para pasar una experiencia divertida. Tras estudiar Periodismo y dos másteres, cursar asignaturas específicas en la materia, pasar unas oposiciones con examen oral, trabajar 18 años como comunicador con presentaciones de eventos y ahora siendo docente con varias horas de clase a diario, quiero que tengas presente que da igual la experiencia o tus conocimientos teóricos. Tras decenas de presentaciones de distintas temáticas y ante público muy diverso, he tenido experiencias de las que he terminado diciendo "vaya cagada" a otras que me han parecido un éxito absoluto. Incluso he tenido alguna duda por miedo escénico. Y aquí sigo, con la ilusión intacta, pero con más experiencia y seguridad.

Para dar un discurso o hablar en público en cualquiera de sus formatos, lo importante es perder el miedo y mostrar ante el público tu personalidad sin artificios. Vuelvo a la idea inicial de que mostrarte como una persona cercana es posiblemente lo más importante a la hora de comunicar. No temas al error y céntrate en decir eso importante que sabes y que las otras personas quieren conocer. Intenta hacerlo con originalidad y despertando emociones. A partir de aquí, no te compliques con el lenguaje verbal, ve a lo simple, sé natural en los gestos y si estructuras tu mensaje con una cierta lógica, habrás conseguido el objetivo.

Para ampliar la información


Bibliografía

GARCÍA BERRIO, A. (1994). Teoría de la Literatura: la construcción del significado poético. Madrid: Cátedra.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA LENGUA. Diccionario de la Lengua Española

DE MAN, P. (1990). Alegorías de la lectura. Barcelona: Lumen.

DUBOIS, J. (1979). Diccionario de Lingüística. Madrid: Alianza Editorial.

LARA, J. J. (2019). Presentación de comunicaciones en los medios. Málaga: IC Editorial.

POYATOS, F. (1994). La comunicación no verbal I. Cultura, lenguaje y conversación. Madrid: Istmo.

POYATOS, F. (1994). La comunicación no verbal II. Paralenguaje, kinésica e interacción. Madrid: Istmo.

GOLANÓ, C. (2006). 50 consejos prácticos para conseguir una buena exposición oral. Barcelona: Universidad Politécnica de Cataluña.