El día que se perdió la cordura: trepidante ritmo, falta de verosimilitud

Día de Nochebuena de 2013. Cuando los habitantes de Boston preparaban una de las noches más especiales del año, en pleno centro de la ciudad, aparece un hombre ensangrentado portando en las manos la cabeza de una chica joven. Con esta estampa sorprendente e impactante comienza El día que se perdió la cordura, primera novela de Javier Castillo. 

Fue publicada en 2017 y tras salir a la luz como una obra autopublicada en Amazon, el éxito hizo que el grupo Penguin Random House se fijase en ella para editarla a través de Suma de Letras, incorporando en 2018 un segundo libro, El día que se perdió el amor.


Género del libro

El libro se enmarca dentro del actual fenómeno de la novela negra, un género en la cúspide, con una obra que destaca por su trepidante ritmo narrativo, de un estilo muy televisivo, rápido y que sabe captar el interés introduciendo las sorpresas al final de sus cortos capítulos para hacer que el lector dé el salto a la siguiente página. Más allá de esto, no busquen gran profundidad psicológica en sus personajes ni una trama verosímil, el libro está pensado para atrapar al lector al más estilo bestseller, sin más.


Lo mejor y lo menos bueno

El sorprendente inicio y el ritmo mantenido es sin duda lo mejor, pero conforme la novela avanza es posible que el lector deje de creer que todo lo que se narra pueda ocurrir. El puzle de El día que se perdió la cordura se hace demasiado grande y aunque Javier Castillo lo hace encajar, todo parece entrar con calzador, quizás demasiado artificial. Sí, sé que es una obra de ficción, pero hasta en una novela fantástica existe una condición indispensable, la verosimilitud, es decir, la congruencia.

El libro ofrece una visión coral de la historia. Lo hace en cuanto a la narración, con partes en tercera persona y partes en primera persona que se alternan. También por el excesivo número de personajes protagonistas, hasta cinco, y una clara antagonista.

La novela sitúa el escenario de la historia dando saltos en el tiempo en varias localizaciones reales, fundamentalmente en Boston y en Salt Lake. Lo curioso es que Salt Lake aparece como un pequeño pueblo de vacaciones del que se marcha la gente en 2013 cuando realmente es una ciudad cabecera del estado de Utah que hoy en día mantiene una importante población.


El argumento de El día que se perdió la cordura

El argumento de la novela gira en torno a un interrogatorio, los hechos que suceden en torno a ese último asesinato, toda una sociedad del crimen y cómo los protagonistas tienen su parte de participación en la historia. Poco a poco iremos conociendo detalles del doctor Jenkins, director del centro psicológico que estudia a Jacob, el descapitador; de su ayudante Stella Hyden y de Steven, padre de la chica con la que comenzó todo años atrás en Salt Lake. Entre sangre y víctimas aflorará una dosis de amor juvenil como pilar que irá ganando peso en la historia.

Javier Castillo escribió este libro en sus trayectos diarios en el tren de cercanías entre Málaga y Fuengirola. He de decir que la obra, aunque con sus puntos débiles, está bien trabajada. Dominar el ritmo no es sencillo y ahí no podemos ponerle peros, aunque los habituales lectores de thriller notarán en mayor medida sus carencias.

Estamos ante un buen estreno para este joven novelista y creo que este libro puede ser una buena introducción para un lector virgen en novela negra. Eso sí, se requiere de máxima atención para no perderse en la multifocalidad que propone el autor.  


Título: El día que se perdió la cordura

Autor: Javier Castillo

Editor: SUMA

Páginas: 456