Cambio de ciclo


Es tan distinto este año del pasado. Ya no hay carreras para llegar a actos literarios, presentaciones aquí y allá, calzar lugares, personas y momentos, el pensamiento permanente del qué diré y del qué dirán, como decir lo mismo de manera tan distinta, la nube de la que cuelgan mis ilusiones mientras mis pies seguían en el barro.

Esta mañana me miré al espejo. Otra arruga, decenas de nuevas canas, los días corren rápido, pero la vida no pasa. El fluir de mis palabras se detiene en la misma coordenada del folio, que huele de tanto vacío sin llenar. Solo unos arreones de coraje que jamás formarán libros me hacen sobrevivir. Y eso que fui yo el que descubrió la vigesimoquinta hora del día, el octavo día de la semana y prometo que estoy a punto de conseguir para mis años un decimotercer mes.

Pero al final yo solo quiero vivir como viven los demás, tener un respiro para sacar a pasear esos zapatos que ya no se agarran al asfalto porque están en páginas de papel de periódico, en programas de radio, en aulas cargadas de desilusión. 

Quiero ver amanecer, pero no obligado, despertar temprano porque quiero vivir el espectáculo de la vida, mezclar tragedia y comedia si me place, escribir mi propio guión y no el de todos los demás.

Más prosa poética de Javi Lara

Historias de nubes

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