La casualidad de verte todos los días

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Puede que alguien desde el cielo escriba casualidades al azar o haga combinaciones de personas en diferentes lugares e instantes. Coincidiendo frente a frente, cruzando miradas, compartiendo asiento en una autobús, parados frente a un atardecer, en la cola del banco, en una parada de metro o en un ascensor. Puede que en algún sitio esté escrito que aquella casualidad pudiese repetirse porque también los eclipses se repiten sin dejar de ser una coincidencia de astros que los científicos saben vaticinar.

Yo leí que te encontraría. Te divisé como nube y caerías como lluvia de una primavera que siempre esperé. Imantada por mis brazos que se adaptaron a la forma de tu espalda antes de recibirte, como una esponja con tacto de pétalo, como hojas de un árbol que dejan pasar el viento y se tuercen aferradas a la rama. Yo te esperé porque siempre supe que llegarías, porque te conocía sin haber leído tu nombre, pero habiéndome tropezado con tu mirada en sueños, con tu pelo mojado de versos por escribir.

Puede que alguien desde el cielo escriba casualidades al azar porque yo te leí, porque me he preparado para recibirte y me he formado para cuidarte. Y sabré como besas y sabré como susurras en las noches en las que el sueño comenzará cuando abra los ojos. Entonces seguiré leyendo nuestra historia, que ya habrá dejado de ser ciencia, aunque la cadencia de tu mirada al viento se mueva bajo una fórmula física. Yo entonces la dominaré para saber cuando acariciarte y para seguir vistiendo nuestra vida de la casualidad de verte todos los días.

2 comentarios:

  1. Acabo de descubrir esta faceta poética en tu prosa y me ha emocionado. Te animo a que sigas escribiendo así, es un placer leerte.
    Un saludo

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    1. Muchas gracias por dedicarle parte de tu tiempo a este rinconcito de la red. El lunes 10 de agosto a las 20h estaremos en vivo y en directo en Villanueva de Tapia.

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