Entrenar cuando la mayoría está de relax


Vuelve a ser duro. El buen tiempo anima mucho más a salir. Una caña con los amigos en una terraza, ir al campo, a la playa o a la piscina, una barbacoa, un paseo con la familia por el parque, tomar el sol tranquilamente o con la compañía de un libro, pero tú, amigo deportista, tienes que entrenar ¿ausencia de motivación deportiva? Todo lo contrario, debes reírte de las circunstancias.

Más horas para entrenar
Si pensabas que lo más duro para salir a entrenar era el invierno, ahora puede que te des cuenta de que estabas equivocado, aún peor es ver a todos tus amigos de fiesta, divirtiéndose, saliendo con sus novias y en cambio, tú, tienes que enfundarte las zapatillas o coger la bicicleta para ir a entrenar. De hecho, ahora que los días se alargan, es probable que tu entrenador, sabedor de que eres un currante, te ponga a entrenar más o que aumenten las sesiones los fines de semana y en vacaciones.

Huye de lo fácil o de lo que hace la mayoría
Pero es lo que has elegido y vuelvo a insistirte en lo mismo. La dificultad nos debe servir como motivación. Estar de relax es lo fácil, el valiente es el que se levanta el domingo por la mañana temprano y en lugar de gandulear en la cama o estar de resaca tras la noche anterior, sale temprano a entrenar varias horas. Sabes que ese es el único camino para conseguir tus sueños. Porque quedarte una hora más en la cama no es lo que quieres, has elegido levantarte antes de que amanezca. Porque tirarte el día por ahí sin hacer nada productivo no es lo que quieres, has elegido seguir el cronograma marcado por tu entrenador para que el día de la competición estés a tu mejor nivel, porque saltarte el entrenamiento no es lo que quieres, has elegido cumplir al 100%, dejar cada gota de tu sudor en el asfalto para que el día fijado poner firmes a tus rivales confiando en que ese entrenamiento que no te has saltado te puede dar el plus de fuerza suficiente para vencer.

Entrenamiento y ocio son compatibles
Pero además, ten en cuenta que el entrenamiento no está reñido con el ocio, es cuestión de planificación, debemos ser capaces de separar nuestros momentos de entrenamiento y trabajo, con el descanso, el relax y hacer cosas diferentes porque esa también es una forma de entrenar, la desconexión siempre vendrá bien en sus dosis dentro de nuestra preparación. Por lo tanto, puede que no le puedas dedicar a tus amigos un día entero, pero sí una o dos horas un domingo después de entrenar; a lo mejor no puedes llevar todos los días al parque a tus hijos, pero debes hacerlo, un par de tardes a la semana por ejemplo, recuerda que ellos también forman parte de tu sueño y si tú tienes que adaptarte a tu reto, ellos también deben hacerlo. Dedícale tiempo a tu pareja para algo que no esté relacionado con el deporte, llévala a cenar, al cine, a bailar... y cuando tengas que entrenar, no se lo ocultes, explícale las razones que te motivan, ella sabrá comprenderte, lo respetará y te acompañará en los momentos importantes. Todo tiene su espacio, al principio te costará, pero el día a día como la competición, también es cuestión de planificación y estrategia que con el tiempo iremos mejorando.

Y en esos momentos difíciles, cuando estés entrenando y veas a gente volviendo de fiesta o en una terraza sin hacer nada o simplemente tomando el sol, ríete de ellos, mira adelante, concéntrate en el siguiente paso y ríete de todos ellos pensando que, tú no eres el raro, cómo tú somos muchos más, formas parte de aquellos que hacemos las cosas diferentes y esa diferencia es lo que nos hace llegar más lejos que la mayoría.



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