Motivación: La dificultad de comenzar


Probablemente no he formulado bien el título de esta entrada. En lugar de la dificultad de comenzar debería ser la dificultad de los comienzos o la dificultad de continuar ¿por qué? Es muy sencillo. El primer día de una nueva experiencia siempre suele ser ilusionante y positivo, cuando tomamos la decisión de iniciar algo solemos visualizar antes el logro que el camino y, aunque está muy bien de cara a la motivación, puede hacer que a las primeras de cambio choquemos contra el muro de la dificultad y las adversidades. 

La dificultad es un estado natural que no debe asustar
Hay que tener en cuenta algo, los comienzos no son nunca fáciles. Y hoy no me voy a limitar al deporte. Efectivamente, cuando comienzas tu reto deportivo puedes chocar con días de frío y lluvia en los que entrenar, deportistas más experimentados que tengan más medios, con clubes y patrocinadores más importantes, puedes tener problemas para acceder a instalaciones, material o incluso a las competiciones que quieres. Pero lo mismo ocurre, por ejemplo, cuando inicias un proyecto empresarial. Un joven emprendedor siempre va a tener grandes empresas, incluso multinacionales, a las que no le interese el crecimiento de su proyecto que van a tener a las instituciones de su lado y los inconvenientes van a terminar siempre apareciendo. También nos puede ocurrir con iniciativas culturales, sociales o políticas. Siempre van a surgir piedras en nuestro camino que a veces te van a parecer un muro, pero recuerda que los que hoy en día son grandes también tuvieron un comienzo.

Haz grande tu objetivo
Pero ten en cuenta una cosa. Aunque aparezcan piedras en tu camino siempre se pueden apartar, pasar por encima o rodear, no hay cima en el mundo que el hombre no haya podido alcanzar, de ahí que todo obstáculo es superable. Por lo tanto, de cara a iniciar un proyecto lo primero que hay que hacer grande es nuestro objetivo y la atracción que nos genere conseguirlo. La grandeza de nuestra meta es lo que nos dará la fuerza para superar cualquier obstáculo, si tenemos convicción por llegar, llegaremos, aunque nos hagan la vida imposible. De ahí que la definición del objetivo sea vital, a cualquier nivel, debemos pensar y creer que aspiramos a conseguir lo más grande que hemos conseguido nunca, visualizarnos en la cima y generar bienestar con esa visualización. Esa visión de la meta, de conseguir algo realmente difícil, debe ser lo que nos motive de cara a romper con la dificultad. Piensa además que los obstáculos te harán fuerte y que harán del final algo todavía más grande.

Piensa en tu meta
Si un día estás cansado y no tienes ánimo, piensa en tu meta para reanimarte.
Si un día te ponen una zancadilla, piensa en tu meta para levantarte.
Si un día dudas de tus posibilidades, piensa en tu meta para creer más en ti.
Si un día te ves muy lejos, piensa en tu meta para acercarte.
Si un día estás enfermo y te encuentras mal, piensa en tu meta para curarte.
Si crees que estás cerca, pero no puedes avanzar más, piensa en tu meta para llegar.
Si lo ves imposible, piensa en tu meta para hacerlo posible.

El término fracaso no existe
A veces puede que pensar en la meta no sea suficiente, que debamos ser mucho más realistas, que haya causas de fuerza mayor que nos impidan continuar. Está claro que puede llegar el momento en que tengamos que poner final a nuestro reto, pero antes de abandonar, mira en tu interior y hazte una pregunta: ¿he hecho todo lo que estaba a mi alcance para conseguirlo? Si la respuesta es sí, no habrás alcanzado la meta, pero sí habrás conseguido el objetivo de haber dado todo lo que tienes, algo que probablemente es mucho más importante por suponer una superación personal, has hecho más de lo que nunca habías hecho, así que ya tienes motivos para mantener la cabeza alta. Si la respuesta es no, quiere decir que todavía puedes dar más de ti, no es el momento de detenerse porque el término fracaso no debe estar en tu vocabulario.

Por lo tanto, ante la dificultad, dos aspectos básicos:
- Piensa en la meta, hazla aún más grande.
- El primer objetivo es dar todo lo que hay dentro de ti.

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