Desmontando nuestras propias creencias


"Creí que era una aventura y en realidad era la vida." Joseph Conrad

No lo digo yo, lo dicen los expertos en neurociencia, pero el cerebro no distingue realidad de pensamiento, reacciona de igual modo. Esto, por lo tanto, hace que el ser humano tome determinadas creencias por verdad absoluta cuando las creencias sí son moldeables y aprendidas. Si pensamos habitualmente de una determinada manera, creamos una conexión duradera entre determinadas redes neuronales y nuestro cerebro identifica como realidad algo que solo pensamos.

En definitiva, todo esto nos viene a decir que si no creemos que conseguiremos algo, no lo conseguiremos o yo voy más allá, si no desmontamos previamente una creencia determinada, ni siquiera vamos a intentarlo. Casos prácticos:
- Si tengo más de 30 años ya no voy a ser capaz de competir en un determinado deporte si no lo he hecho hasta ahora. O, a mi edad ya no voy a mejorar mis marcas personales. 
- No voy a ser capaz de destacar porque hay muchas personas que se dedican a lo mismo.
- Con todo el paro que hay no voy a encontrar trabajo.

El primer paso para fijarnos un determinado objetivo es identificar esas creencias, preguntarnos si se ajustan a la realidad, analizarlas y sustituirlas por creencias que se puedan adaptar y que sean motivadoras. Necesitamos que el cerebro identifique nuevos pensamientos y que vea esos pensamientos motivadores como realidades.

- Aunque tenga más de 30 años si entreno y trabajo duro seré capaz de competir. A mi edad, con toda la experiencia acumulada, sé los errores a evitar y los hábitos a seguir para mejorar mi marca.
- Aunque haya muchas personas que se dedican a lo mismo, tengo la valía y sé hacer cosas diferentes para destacar entre los demás.
- Mis méritos, una búsqueda metódica y mi insistencia harán que encuentre trabajo.

Ojo, este cambio de creencias no nos garantizan el éxito, pero ya nos hacen tener opciones en el partido. Si sales a perder perderás, pero si sales a ganar ya tienes un 50 por ciento de posibilidades. Es cuestión de aferrarse a un objetivo e imaginarse lográndolo. Para ello, es importante rodearse de cosas que nos causen emociones felices, cosas pequeñas que serán positivas para la creatividad y para la capacidad de superación.

Comienza, por lo tanto, desmontando esas creencias que a veces nos inculca la educación, la publicidad o la familia. Genera tus propias creencias y ten en cuenta siempre que los reveses u obstáculos no son un fracaso, sino un aprendizaje.

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