El calor de la noche más fría


La noche se hace luz, aroma a humo que alimenta el alma, danzares avivados por la amistad, el frío se hace buena compañía, es la noche de La Candelaria.

Hace unos 15 años que me abría a los pueblos de la comarca. Ser de Antequera no es ser un urbanita, pero reconozco que por aquel entonces desconocía las tradiciones de mi entorno más cercano, pueblos con un pasado en común, con unos orígenes similares en la mayor parte de los casos que conservan tradiciones que en Antequera se perdieron. El trabajo me hizo ir empapándome poco a poco de lo que se vivía en todo el norte de la provincia, desde Archidona hasta Almargen, desde Humilladero a Villanueva de Tapia; desde Ardales a Casabermeja... Una de esas tradiciones es la noche del fuego que curiosamente suele coincidir con una de las noches más frías del año, la que va entre el 1 y el 2 de febrero, la de la fiesta de la Candelaria.

Sin embargo, mi memoria sí que conservaba algún recuerdo de niño: 
- Papá ¿aquí se celebraba la Candelaria? - pregunté.
- Claro que sí, recogíamos madera, sacábamos incluso muebles que ya no servían y hacíamos un gran fuego con todo ello - me respondió mi padre.
Pero en mi pueblo la tradición sí se perdió.

Lo diferente despierta interés y fue como aquel joven corresponsal de 19 años de trabajaba para periódico provincial se fue interesando en el tema y descubrió que en la mayoría de los pueblos de la comarca, barrios enteros y familias seguían acumulando cada noche del 1 o del 2 de febrero -en función de cada pueblo- enseres viejos de madera, troncos, restos de poda de olivo y todo lo que pudiera quemarse. Todo, sin más motivo que reunirse al calor de la candela como cada año, algo que sus antepasados ya venían haciendo. Grupos de amigos y familias aprovechan una noche como esa para comer y beber incluso realizando juegos populares o cantar en torno a la hoguera.

La purificación. Es lo que muchos lugareños me señalan como motivo de la fiesta, de hecho hay una explicación dentro del cristianismo para esta fiesta de La Candelaria y de La Purificación. Pero hay también historiadores que aseguran que esta fiesta es incluso anterior al cristianismo, con orígenes paganos, siendo además un tipo de fiesta que se da en casi todas las culturas sea cual sea su religión. Es también la singularidad de esta fiesta: pensar en tal noche como ésta, andaluces de hace miles de años hicieron lo mismo que los actuales.

Y así, anoche, pude volver a comprobar cómo la luz de las hogueras volvió a encender algunos pueblos, cómo el humo pudo otearse pese a la oscuridad, mirando hacia algunos puntos de la Vega de Antequera procedente de un fuego milenario que busca no apagarse en los primeros bostezos del mes de febrero.

2 comentarios:

  1. igual en "nuestro" pueblo se perdió porque no es realmente un pueblo....
    :)

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  2. Cierto es, aunque el tamaño no debería ser impedimento a que se conserven las tradiciones.

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