Cuando el corazón vale más que cualquier otra cosa



Lógicamente hay que tener calidad, una base de entrenamiento, cualidades, pero en momentos de dificultades, emplear el corazón, aislarse de la influencia exterior, del dolor físico y hacer valer el sentimiento puede servir mucho más que cualquier otra cosa, ya sea en deportes de equipo o en deportes individuales. 

El sábado estuve en el partido de balonmano entre el Meridiano Antequera y el Zumosol Palma del Río. La semana de entrenamientos del equipo de Antequera había estado condicionada por el paro cardiaco sufrido en el entrenamiento del martes por el joven jugador Darío Mata de la que ya hablábamos aquí. Esa circunstancia con el milagro de que el jugador saliera sin secuelas por la rápida y efectiva atención médica había hecho que el equipo no preparase bien el encuentro que era fundamental de cara a escapar de los puestos de descenso. Casi desde el principio, el equipo cordobés fue siempre por delante en el marcador. La falta de concentración se dejó notar en muchos momentos en el Meridiano Antequera con fallos en lanzamientos claros en ataque y pérdidas no forzadas ante un rival que sabía bien a lo que jugaba. El partido transcurrió con desventajas de hasta cuatro goles, pero cuando se acercaba el final, el equipo fue creciendo. Fundamentado en la defensa, empleándose con fuerza, con corazón, no dejando hueco ni opción al rival. Así llegó a remontarse el partido, aunque un gol del equipo rival, que también lo daba todo, hizo que llegase el partido con empate a 22 a falta de 9 segundos del final con posesión para el Meridiano Antequera.

Con tiempo muerto en la cancha, todo el público y lógicamente el equipo pensaba en uno de los suyos que no estaba en el pabellón esa tarde, sino en un hospital a unos kilómetros de allí. Fue Javi Bertos, el capitán, quien cogió el balón y tomó la responsabilidad para lanzar en el último segundo. Pero hay quien dice que del brazo de Bertos salió más que un balón, hay quien dice que aquel balón fue empujado con la fuerza de todo el equipo, por el aliento de toda una afición y que el brazo de Bertos fue el de Darío Mata para marcar en el último segundo el gol de la victoria.

Ese gol final fue celebrado como si de ganar un título se hubiese tratado por parte del equipo y por toda la afición. Los jugadores volvieron a ponerse la camiseta con el emblema #FuerzaDario y desde la grada bajó una pancarta de ánimos para el jugador. La del sábado será recordada en Antequera y en el deporte del balonmano como  la tarde en la que el corazón y el compañerismo pudo más que toda preparación y táctica. En la que se demostró que el deporte es tan apasionante porque el corazón y los sentimientos también juegan su papel.

Por lo tanto, si alguna vez las cosas no salen como esperas, échale corazón, busca en lo más profundo y apóyate en los tuyos, los objetivos así también son posibles. 

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