Semanas vacías


Con parte de su vida cargada en el maletero y el resto en un lugar que va dejando atrás, el paso de los kilómetros le van acercando a un destino desconocido que, aún con la amenaza de que le recibirá con los brazos abiertos, le convertirá en hija adoptiva hasta junio. Echará de menos y le echarán de menos. Para los que allí están será una pasajera de trámite, aunque les dará lo mejor de sí. Para quien la despidió y la vio marchar en aquel coche rojo, desaparecía al final de la calle con la sensación de estar perdiendo un brazo o algo más importante. Antes de apretar el acelerador, tras el cristal, lograron dibujar una sonrisa con lápiz duro para sostener la última mirada. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que la fuerza de los besos siempre les hará esperar una semana más.

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