Comenzando un poema que no sé cómo acabará


Soy de aquellos que aún encuentran inspiración leyendo, de los que anotan frases sueltas en una pequeña libreta, de los que le gusta dedicar unos minutos a darse el gusto de perderlos. Soy de los de papel y boli BIC y de los que prefieren el wordpad al office. Claro que también a veces escribo directamente en esta ventana de blogger que ejerce una extraña llamada a la inspiración que intenta evitar que el artículo quede en la sección de "borradores". Un teclado donde siempre hubo tinta, un trozo de pantalla de cristal donde debió haber papel. Siempre con el riesgo de no verle sentido al día siguiente a nada de lo escrito.

Anoche comencé un poema. En mi libreta de siempre, entre idas y venidas de mi actividad doméstica. No está concluido, tampoco sé si lo terminaré, ni mucho menos como lo hará y si lo hace, quizás no lo publique, pero me apetece difundir los primeros versos, que dicen así:

A borbotones sentí correr por mis venas
los sueños de nuestro reencuentro.
Te engrandeciste en mi pensamiento
que te perfiló con mirada de luna.
La soledad es también compañía
de atareadas neuronas que participan
en un taller de creatividad literaria
donde se forjan personajes como el tuyo.

*Actualizada esta entrada más de 1 año después, he de decir que aún no lo he terminado.

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