En el dolor está la fuerza



No dolió. Ya no.
El infarto del rechazo
esta vez le dio vida.
Una carcajada de tristeza
precedió a una sonrisa.
Entró en juego la picaresca
para endurecer la moral.
Guiñó con fuerza
y se hizo invencible.

Sabe que esta vez es diferente.
La intuición, a base de palos,
se hizo premeditada.
Y le susurra que desde ahora
la castidad pasará a la historia.

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