Diluida


¿Qué pensarías si una mañana al abrir la ventana ya no queda nada de lo que conociste? ¿Cómo sería la vida sin un suelo firme que pisar? María bajó la escalera y en lugar de ir a la cocina a prepararse el desayuno hoy se da un baño hasta la cintura. Plumas y figuritas flotan en un líquido marrón en el zagüan. El cielo sigue con nubes, pero toda el agua ya bajó. Lo hizo violentamente intentando batir un récord de precipitación por minuto que hubiese sido al menos marca olímpica. Las sirenas del camión de bomberos que llega ya no le consuelan. Quiere que el tiempo pase, pero ya no lo hará con la misma normalidad de antes. Y aunque hoy le darán el día libre en el trabajo no dormirá más, posiblemente no lo haga en días pues cree que los sueños se le han ahogado con la lluvia, tan bendita, tan miserable. 

1 comentario:

  1. Gusta la lluvia, pero no el diluvio. Aunque, en el fondo, todo es agua, unas veces "bendita" y otras "miserable".

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