Empapándome de vida


No me fui. Se nubló, pero el azul del cielo seguía detrás. No hubo más recitales, ni versos a lápiz, ni papel sobre mi escritorio, me centré en ti. Recorrí paraísos de tu mano, ciudades con y sin nombre, territorios de todos los colores. Con nuestras mochilas compartiendo hombro hemos surcado sueños y soñado rincones que nunca surcaremos. Hemos fabricado miradas, fotografías y pensamientos. He descubierto mi vida desde otro prisma, le he puesto la óptica adecuada y he comprendido que la tierra no es redonda, es aún mejor. Pasé noches compartiendo contigo una cama de pétalos y almíbar, paseando bajo estrellas silenciosas, riendo mientras dormía, para despertar con la satisfacción de que ya nada es como antes. 

No me fui. Estaba empapándome de vida. Y de ti.

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