Paseo de verano




Una sombra proyecta dos brazos en uve.
Nuestras manos trenzadas comienzan a sudar, 
resbalan.
Me aferro a tus dedos, lucho con tus falanges
por no separarme de ti bajo el sol
incapaz de atravesar los soportales.

Caminamos por las calles de una ciudad diferente.
También aquí me parece tu figura perfecta,
endiosada.
Tu vestido me invita a una mirada curva
que apasiona y excita cada una de mis neuronas.
Tu cuerpo es de chocolate que ansío paladear.

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