Insomnio


El día de Belén ha sido agotador. Piensa en acostarse, pero abre el ordenador y mira sus interacciones en twitter por última vez. Sin ninguna novedad se marcha a la cama, coge ese libro interminable, del cual le cuesta pasar cada página, que no le gusta, que tiene al borde del odio, pero su fuerza de voluntad y el orgullo de poder decir "este libro no ha podido conmigo" le hace seguir con él cada noche. Al finalizar el capítulo coloca el marcapáginas, lo cierra y lo deposita alargando el brazo en una estantería cercana. Mira el teléfono movil, comprueba que el despertador está programado, lo devuelve a la mesilla de noche y apaga la luz. Piensa en lo que le ha sucedido ese día, en lo que espera que ocurra el siguiente, en lo que ha dejado por hacer y en lo nuevo a emprender. No le preocupa nada de eso, pero el sueño no aparece. Y no lo hace aunque sus extremedidades permanecen casi inertes bien refugiadas sobre el colchón. Su mente va por libre, se siente incómoda, ya no sabe en qué pensar, no quiere pensar más. Quizás eso sea lo que le preocupa, no tener en quien pensar.

1 comentario:

  1. ¡Inquietante! ¡Desolador! Y, por eso, catártico. Me gusta una enormidad.

    ResponderEliminar

Con la tecnología de Blogger.