Cambio repentino


Y la furia del viento lo complicó todo. Para destrozar, no para modelar. Y hubo que parar todos los trabajos en marcha. No hubo más portes de materia prima, ni movimientos de herramientas, y se cortó el suministro de agua. Difícilmente se podrían cumplir ya los plazos de entrega. Los operarios tuvieron que resguardarse bajo sombrillas. El mar enfureció, el cielo ennegreció y lloró. La playa se quedó sin castillos de arena.

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