Poesía


No había leído versos hasta entonces,
no entendía de métrica ni de rimas.
No hubo rapsodas nunca en mi vida,
ni cantares, sonetos, ni antologías.

Y entonces llegaste tú y tu caminar felino,
con tus ojos de miel, paraste
frente a mi con tu ondular moreno.
Y me dedicaste una breve mirada
y yo me elevé y besé el firmamento.

Oí palabras sin que movieses los labios,
sentí que sentías sin más gesto.
Pero suspiré y ya no estabas,
más que en tu lugar un manuscrito.
Faltó la musa y quedó la poesía.

Mi homenaje en el Día Mundial de la Poesía

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