La foto que nunca hizo


Julia siempre llevaba encima su cámara de fotos. La reflex Nikon digital se podía denominar una carga, a veces incómoda, pero se había convertido en un complemento más de su vestuario. Por motivos de trabajo siempre viajaba de una ciudad a otra. Siempre había nuevos lugares que fotografiar, nuevos edificios, gentes, actividades... La estación aquella mañana no olía como siempre, notaba un aroma fresco y no tan húmedo y metálico. El día tampoco era como los anteriores, mucha más luz, el cielo estaba más azul. Y todos los viandantes caminaban algo más separados. La percepción de aquel día espectacular en lo meteorológico hacía que todos marcharan con la cabeza más alta, que por momentos olvidaran la rutina diaria y buscasen un rayo de sol reparador que les acariciara las mejillas. Julia se detuvo en seco, frenó las ruedecillas de su maleta y extrajo la cámara de la funda. Enfocó al frente, no había llegado aún el tren al andén, por lo que el fondo estaba libre para captar el azul del cielo, aunque el transitar de pasajeros se cruzaba en el primer plano de la imagen. Fue entonces cuando él le sonrió. Su blanca dentadura contrastó con su moreno rostro. Bajo aquellas gafas de sol se adivinaban unos ojos de mirada gentil. Se mantuvo parado frente al zoom que le hizo Julia unos segundos, mientras ella se recreaba en cada detalle de su rostro, no sin sentir cierto estremecimiento. Todo fue fugaz, cinco, diez, quizás quince segundos que se le pasaron mucho más rápido. Continuó y no estuvo más tiempo en el encuadre de aquel objetivo 18-200. Levantó la mirada por encima de la cámara para buscarlo, pero no pudo distinguirlo entre el gentío. Cuando volvió a enfocar con la cámara recordó que no había pulsado el disparador, se había quedado sin rastro de él. Nunca llegó a hacer la fotografía que buscaba aquel día.

1 comentario:

Con la tecnología de Blogger.