Sentir la vida



Ha visto mucho, pero no lo suficiente. Tras 74 años aún se sorprende cada vez que abre los ojos y disfruta del milagro de la vida en color. Ya casi no precisa nada aparte de lo que tiene diariamente.  Pero necesita vivir su día a día por las calles de esa ciudad que tan grande le parecía en su niñez y que ahora se limita a unas cuantas calles porque no está para caminar en exceso.  Ha aprendido a saborear cada pequeña vivencia, cada pequeña imagen. En su breve paseo tiene varias paradas obligatorias, siempre en función del tiempo. Si llueve sólo puede parar a descansar bajo los soportales, aunque también allí puede hablar y charlar con similares que cada mediodía transitan las calles de Santander.  Pero su lugar preferido es el banco del puerto.  En aquel pedazo de madera donde se sienta puede apoyarse en el respaldo, levantar la cabeza, notar la brisa –que a veces se hace fuerte viento- y sentir cómo la humedad le golpea la cara impregnándole de mar.  Tras aquella primera sensación ya puede oír. Los coches a su espalda, las gaviotas volando bajo, las olas golpeando el espigón, un barco que abandona el muelle, la conversación de la pareja que pasea cerca de él. Y sí. Llega el momento de abrir los ojos. El mismo sol que calienta levemente su frente, le ciega durante unos pocos segundos, pero en seguida le hace ver el cantábrico. Gris, verde y azul. La pareja va cogida de la mano, hace poco sólo eran amigos, pero traspasaron esa barrera. Unos metros más atrás llega un padre y un hijo. Recuerda cuando los vio por primera vez, el pequeño apenas andaba aún y hoy domina perfectamente la bicicleta. La señora Matilde vuelve a ir con la bolsa de la compra, le saluda con una leve reverencia y un “hasta luego” al pasar. La chica del abrigo negro pasa algo más tarde de lo habitual de camino al trabajo. Son ya muchas las mañanas en aquel banco, la realidad pasa frente a sus sentidos y él está allí para sentirla y observarla sintiéndose testigo de la hazaña de estar vivo un día más.

3 comentarios:

  1. ¿La foto te llevó al texto, o viceversa?

    ResponderEliminar
  2. Sí, la foto me llevó al texto, es una buena forma de inspiración, igual lo hago más a menudo.

    ResponderEliminar
  3. No estoy muy lejos de llegar a una situación parecida. Jeje. Muy buena descripción.

    ResponderEliminar

Con la tecnología de Blogger.