El portero de pub



Gentes de buena apariencia, difíciles de mirar, desastrados, de casual wear, pijos, tendentes a perroflauta, pijipis, jóvenes, menos jóvenes, menores que intentan colar, solteros, novios, casados, divorciados, grupos de amigos, de enemigos, compañeros de trabajo, de cola del INEM, solitarios, hombres, mujeres, ni fu ni fa… Todos pasarán en una misma noche por el local de moda de la MA (Movida Antequerana). Él tendrá que darles las buenas noches, mirarlos de arriba abajo, si pasan el filtro, abrirles la puerta y ser gentil, si no lo pasan, decir que el bar está lleno, que les enseñe el DNI y advertirles que son menores de edad, que no pueden entrar en zapatillas o cualquier excusa variada de portero de discoteca. La noche puede ser tranquila y limitarse a hacer sólo eso, pero la noche se puede complicar con algún personajillo contaminado de alcohol y/u otras sustancias, a quien tener que coger del pecho y amenazarlo con mover su sucio trasero de allí antes de llamar a la policía. Posiblemente si pasa eso se dará cuenta de que no merece la pena su sueldo, no compensa pasar allí la noche entera, normalmente solo, con horas muertas, pasar frío, estar de pie indefinidamente, llegar a casa por la mañana, muy cansado, tener que perder horas de día, horas de estar con su familia, todo por unos euros que podría ganar en otro trabajo. Pero no le queda otra más que aparentar que bajo su cazadora y ese cuerpo alto hay músculos y abdominales, erguirse cuando le gustaría estar sentado y mirar al siguiente grupo que pide entrada en ese pub, bar, local o sala a la que dentro de unos meses, cuando pase todo este boom, no irá ni cristo.

2 comentarios:

  1. Muy bueno. Una semblanza en blanco y negro (o sea, de la parte inútil, desilusionante, triste) de lo que debería ser un trabajador como otro cualquiera, pero no lo es. Salud(os).

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