El político perdedor


Ha contenido una lágrima mientras veía en televisión a su líder nacional aceptando la derrota. Por primera vez en años no tiene ganas de ponerse ante los micrófonos, preferiría encerrarse en casa, meterse en la cama bajo varias mantas y no despertar en días, pero su obligación es dar la cara públicamente y ante los afiliados, aunque esa noche no son muchos los que le acompañan. No tiene más remedio que aceptar el juego democrático, aunque le es imposible pensar en las que, según su forma de ver, han sido artimañas del contrario para derrotarle. ¿Y qué dirá? No queda otra que el habitual discurso de perdedor, felicitaciones al ganador y agradecimiento a la población que ha asistido a las urnas y a los que han optado por su opción. El viento campea a sus anchas por la calle de la sede del partido, dentro hay mucho silencio, se oye más que nada y nadie la televisión que sigue dando una y otra vez los resultados, esos que ya se han aprendido de memoria, pero que desean olvidar, aunque para ello serán necesarios cuatro años, tiempo en el que no quedará más remedio que trabajar en la bancada de enfrente para no repetir tan desoladora noche. Eso si dejan los carroñeros que ya vuelan alrededor con iguales siglas.

2 comentarios:

  1. Muy bueno, Javi. Tu "cámara" capta estupendamente esos instantes tensos, dramáticos. Salud(os).

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  2. Este me ha gustado más; será el encanto del "loser"...

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