Olga



Todavía soy capaz de describir cada milímetro de la piel de Olga. Han pasado varios años, pero recuerdo intensamente aquellos momentos juntos. Aunque también es verdad que los recuerdo tanto como la traición que me jugó. Me tendió su mano y me ofreció toda su feminidad. La disfruté con fiereza, me hizo sentir en el cielo, la abordé con besos y caricias, nos extasiamos al unísono y de seguidas me lanzó al vacío como un 'cleenex' usado. Olga me enseñó a no cantar victoria, a no alardear de tener el amor. Hizo aumentar mi desconfianza, en no pensar más en relaciones estables, me hizo conocer cómo se juega con las personas y a partir de ahí yo pasé también a jugar. Y todo ello provocó que durante estos años haya tenido que aguantar muchos llantos de otras mujeres, llamadas de teléfono en las que me gritaban cabrón insolente tras abandonar el escenario de la pasión cada mañana, incluso alguna patada donde más duele. No me culpéis a mí, culpad a Olga.

Olga. Si me volviera a encontrar contigo volvería a irme tras de ti. Pero debes saber que esta vez ya estoy prevenido. Te besaré, pero lo haré con los labios y no con el corazón, te acariciaré sin que tu piel traspase mi tacto, oleré tu pelo, pero tu perfume no llegará a mi cerebro… Y después voy a ser yo el que te dé la patada. Quiero que te rechacen, aunque sea por una vez en tu vida.

Pero lo haré todo lentamente, quiero que la humillación sea mucho mayor que la que yo me llevé. Pasaré contigo los días que haga falta, pero para darle mayor emoción y riesgo a mi plan. Miraré contigo por la ventana con vistas al mar y si me lo pidieras muy insistentemente posiblemente te abrazaría. Y sólo con seguir un poquito más, volvería a mirarte a los ojos y apartar el pelo de tu cara. Y con tal de hacerte sufrir, aunque sabes que no lo siento, te diría te quiero, pero sólo para justo en ese instante reírme de ti y desaparecer.

Sufrirás, estoy seguro. Me vengaré. Aunque después no olvides salir tras mi marcha a llamarme y que así pueda decirte que la venganza ya está saldada y que a partir de ese momento con las fuerzas igualadas pueda comenzar nuevamente a contar cada poro de tu piel.

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