Vivo sin vivir en mí

Soy el capitán de un barco que no es el mío,
sigo un rumbo que no obedece mi brújula,
si llego al final no creo que me pertenezca
pues no reconozco ser quien marca estos pasos.
La cerilla se acercó a mi brazo sin quemarme,
mi cuerpo ni siente ni padece el dolor.
Ni llora con las tristezas más cercanas,
no se alegra de las alegrías: indiferencia.
Sin embargo soy consciente, sé que vivo,
pero tengo la sensación de estar en un cuerpo vacío,
un espantapájaros que recibe órdenes
por radiocontrol desde un lugar exterior.
Sólo sé que pienso y vivo,
pero mis sentimientos están vacíos.

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